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9 de enero 2008 - 00:00

Italia: el Ejército retirará la basura

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Un efectivo militar italiano participa en las afueras de Nápoles de las tareas de recolección de residuos ordenada por el gobierno. La penetración de la mafia en el negocio de la basura complica una crisis de larga data.
Roma (EFE, ANSA) - El gobierno de Romano Prodi aprobó ayer un nuevo plan para acabar con la crisis de la basura en el sur de Italia, que incluye poner a los soldados a barrer las calles y a los generales de división a supervisar la recolección de residuos.

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Sin embargo, y a pesar de que se trata de medidas drásticas, existe un gran escepticismo, especialmente en las zonas afectadas, ya que tan sólo hace unos meses se produjo el último pico de esta crisis, abierta desde hace catorce años.

El 25 de mayo del año pasado, tras otra reunión para hacer frente a la emergencia, la alcaldesa de Nápoles, Rosa Russo Iervolino, aseguró que, a partir de ese día, la situación sería «mucho más llevadera».

La realidad le ha desmentido y sólo en las dos últimas semanas se han acumulado en la región de Campania, a la que pertenece Nápoles, unas 110.000 toneladas de basura.

La acumulación de desperdicios se produce debido a la falta de vertederos suficientes y modernos y a la implicación de la Camorra, la mafia napolitana, en el negocio de la recolección de residuos.

Las nuevas imágenes con montañas de inmundicia en las calles de Nápoles y la reiteración de protestas hasta ayer a la tarde, en algunos casos violentas, de los vecinos, hartos de que nadie resuelva el problema, obligaron, una vez más, a dar la cara al gobierno ante lo que todo el mundo califica en el país como «una vergüenza».

Una vergüenza que se traduceen informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que señalan una mayor incidencia de algunos cánceres y una menor expectativa de vida en ciertas zonas de Campania debido a la contaminación de las aguas y la inhalación de gases tóxicos.

Además, el Ejecutivo ha tenido que hacer frente a la situación ante el temor de que el procedimiento de infracción abierto por la Comisión Europea suspenda los 1.000 millones de euros dispuestos para cuestiones medioambientales en la región de Campania entre 2007 y 2013.

La eventual suspensión de fondos se produciría después de que esa región haya gastado ya otros 251 millones de euros, entre 1994 y 2006, para superar la crisis de las basuras.

En total las ayudas para resolver la crisis ascienden a 2.000 millones de euros desde 1991.

Ayer, tras tres horas de reunión de urgencia, Prodi leyó un comunicado de cinco minutos en el que dio las líneas generales de su plan de acción, entre ellas, que los soldados recojan la basura en escuelas y otras zonas durante las próximas semanas.

También se prevé la creación de tres incineradoras y un número «suficiente» de vertederos, aunque no se ha precisado cuántos.

Otra medida es devolver la responsabilidad de la recogida de las basuras a los Ayuntamientos.

De esa forma, se intenta terminar con los llamados consorcios, empresas entre públicas y privadas, bajo el paraguas del comisario para la emergencia y que, según diversas fuentes, están infiltrados por la Camorra.

El plan tiene como objetivo «dar al país una suficiencia completa en términos de recogida de basura, evitando el recurso de la exportación de desechos», en palabras del primer ministro.

En tanto, el empresario Francesco Avella, dueño de la empresa napolitana Avella SRL, que desde hace años exporta a Paraguay carbón para barbacoa, y que es miembro de la Fundación paraguaya «Jajohaihupa Ñandereta-Me, propuso enviar al país sudamericano los residuos de la Campania.

Avella dijo que su polémica propuesta es «un proyecto con fines benéficos» del que se pueden beneficiar entre cinco mil y diez mil paraguayos. El empresario, cuya sociedad tiene su sede en la localidad napolitana de Gragnano, ha propuesto enviar por barco a Paraguay entre 6.000 y 9.000 toneladas de residuos a la semana. Los residuos se enviarían en unos 200-300 contenedores y el costo sería de 275 euros por tonelada, según precisaron los medios locales.

Avella precisó que más que el dinero que costaría al Estado italiano enviar los residuos, lo importante es que se trata de una obra benéfica.

Y es que, añadió, los residuos serían enviados a la fundación Jajohaihupa Ñandereta-Me, que los donaría a poblaciones locales encargadas de la recuperación de materiales reciclables y de residuos orgánicos destinados a fertilizar las tierras.

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