7 de abril 2006 - 00:00

Italia elige entre Prodi y Berlusconi

Romano Prodi y Silvio Berlusconi disputarán el domingo en las elecciones italianas el cargo de primer ministro sin que, hasta el momento, aparezca definido quién será el triunfador.
Romano Prodi y Silvio Berlusconi disputarán el domingo en las elecciones italianas el cargo de primer ministro sin que, hasta el momento, aparezca definido quién será el triunfador.
Roma (AFP, EFE y ANSA) - El actual premier italiano Silvio Berlusconi se enfrentará este domingo en eleccciones generales con desenlace inesperado al candidato de centroizquierda y favorito para estos comicios, Romano Prodi, luego del cierre de campañas que ambos protagonizarán hoy en Nápoles y en Roma respectivamente.

Ayer, a tres días del comienzo de las elecciones legislativas, Berlusconi endureció sus ataques contra el sistema judicial, mientras Prodi se mostró confiado en que obtendrá la victoria en los comicios del 9 y 10 de abril. Vencido en los últimos sondeos publicados, el jefe de gobierno se mostró muy tenso y multiplicó sus intervenciones públicas.

  • Predicción

  • Invitado por una cadena de televisión, Berlusconi reprobó que el miércoles se le prohibiera acudir a una de sus estaciones de TV para defender su acción de gobierno y predijo una pérdida general de las libertades en Italia en caso de que venza su adversario. Posteriormente convocó una conferencia de prensa para denunciar «una utilización política de la Justicia con el objetivo de desacreditar y desestabilizar al gobierno».

    Visiblemente crispado y encolerizado, Berlusconi criticó a los magistrados de la Fiscalía de Milán, que investigan su implicación en un posible caso de corrupción de testigos para evitar juicios. «Es una infamia utilizar estos procedimientos durante la campaña electoral para instar a los electores a votar de forma distinta», protestó. Por primera vez, Berlusconi evocó la posibilidad de una derrota en las urnas. «Me siento fuerte como un león y estoy seguro de ganar, pero si debemos ser derrotados, lo que no creo, esta derrota será realmente mínima, y la izquierda deberá contar con nosotros en el Parlamento», declaró Berlusconi.

    Mientras tanto, Prodi se mostró seguro de sí mismo. «El lunes recibiremos la investidura del pueblo italiano», afirmó. El profesor de economía dijo que no estaba sorprendido por la violencia verbal que ha marcado la campaña de su adversario. «Berlusconi estaba en la cola y no tenía otra alternativa que esparcir su veneno, como ha hecho y hará hasta el último momento», explicó.

  • Contraste

    La personalidad de Berlusconi, empresario y magnate mediático, contrasta con la de Prodi, un docente universitario. El postulante de la centroizquierda, de 65 años, fue primer ministro entre 1996 y 1998 antes de presidir la Comisión Europea (de 1999 a 2004), mientras que Berlusconi, que cumple 70 años en setiembre próximo, lleva cinco años al frente del gobierno italiano y tiene los bolsillos cargados de millones de euros procedentes de un imperio audiovisual que, legalmente, sólo le pertenece a su familia.

    Ambos son los únicos capaces de aglomerar alrededor de sus liderazgos a sendas coaliciones. Sin embargo, como subrayan los últimos sondeos, ninguno de los dos rivales parece seducir a los casi 50 millones de italianos convocados a las urnas, quienes no votarán por los candidatos sino por uno u otro partido en el seno de las dos coaliciones. En este marco y ante la falta de alternativas creíbles,los analistas señalan que los comicios serán «el voto contra» uno u otro, dependiendo de la simpatía personal de cada elector.

    «Goberné bien y lo seguiré haciendo durante otros cinco años si me conceden un segundo mandato», dijo Berlusconi, que alterna promesas de abolir impopulares impuestos con advertencias contra «el peligro comunista» en caso de triunfo de la izquierda. «¡Basta!», responde Prodi, convirtiendo la exclamación en lema de la campaña de su coalición, a la que los sondeos dan como ganadora con una diferencia de entre 3 y 5 puntos.

    La incertidumbre sobre el escrutinio es tal que los analistas barajan seriamente la posibilidad de un «empate» electoral, que dé el triunfo a la izquierda en la Cámara de Diputados y deje el Senado en manos de la derecha. Ese «empate» sería una pesadilla, ya que conllevaría la ingobernabilidad del país y la necesidad de volver a votar, como ya empezaron a advertir Prodi y el canciller italiano, Gianfranco Fini, principal aliado de Berlusconi en la coalición electoral y gubernamental.
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