Dos intendencias de la provincia de Nápoles anunciaron que no se sumaran al pacto del Gobierno nacional que disponía suspender la apertura del nuevo basurero en está localidad
Los alcaldes de las localidades de la provincia de Nápoles anunciaron que finalmente no firmarán el preacuerdo alcanzado el sábado por la anoche con el Gobierno italiano.
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Tras una reunión en la sede de la delegación del Gobierno en Nápoles, Gennaro Langella, alcalde de la localidad de Boscoreale, una de las que registró un mayor número de protestas y altercados en los últimos días, explicó que su rechazo al texto se debe a que sus vecinos les exigían más garantías.
"Los ciudadanos nos pedían más garantías sobre Cava Vitiello (el nuevo vertedero). No fue posible tenerlas. Hemos decidido, por tanto, no firmar el documento", comentó Langella en declaraciones periodísticas. Sin embargo, destacó que aun mantendrán el diálogo con el representante del Gobierno, el jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso.
Este anuncio pone freno a las esperanzas de que la crisis se resolviera inmediatamente, que se materializaron anoche después de que Bertolaso y las autoridades municipales llegaran a un principio de acuerdo, condicionado al cese "inmediato" de las protestas por parte de los vecinos y a la aprobación de éstos.
El preacuerdo alcanzado anoche contemplaba la suspensión "por tiempo indeterminado" de la apertura del nuevo vertedero, que se convertiría en el mayor de Europa, así como la interrupción de la actividad del actual basurero durante tres días para realizar "las pruebas técnicas necesarias".
Ayer, la Comisión Europea (CE) advirtió a las autoridades italianas de que podría denunciar a Italia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE), como ya ocurrió hace tres años con la anterior crisis de las basuras, que concluyó con una condena en marzo pasado.
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