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La protesta, organizada por los tres mayores sindicatos de categoría -CGIL, CISL y UIL-, paralizó autobuses, trenes, subterráneos y tranvías de Roma y Milán, entre otras ciudades.
En la norteña ciudad de Milán, capital económica del país, prácticamente ningún medio público salió de los depósitos.
Así, en lugar de comenzar a las 8.45, hora local, como habían anunciado, la protesta comenzó al inicio del turno, es decir a las 4 locales para el transporte por superficie y a las 6 locales para los subtes.
En Roma, los medios de transporte público dejaron de circular a las 8.30.