29 de octubre 2002 - 00:00

José Dirceu, el monje negro del PT

Brasilia (Bloomberg) - Justo después de que las urnas cerraron el domingo en Brasil, José Dirceu apareció en televisión para declarar que Luiz Inácio Lula Da Silva, su amigo desde hace 22 años, sería el próximo presidente del país más grande del subcontinente.

Dirceu, que recibió entrenamiento de guerrillero en Cuba y ayudó a fundar el primer partido sindicalista de Brasil, fue el hombre clave de Lula durante toda su campaña. Su versatilidad le permitió ser emisario ante los banqueros de Nueva York, mediador con rivales políticos y asesor sobre estrategia de medios.

Dirceu, de 56 años, dirigirá ahora el equipo de transición de Lula y después del 1 de enero asumirá un cargo clave, probablemente el de ministro de Justicia que también abarcará la política de seguridad.

«Lula no toma decisiones importantes sin antes obtener el consejo de José», confesó el senador Eduardo Suplicy, otro fundador del Partido de los Trabajadores. «Tendrá la tarea de ejecutar la agenda política del nuevo gobierno», aseguran en las oficinas del PT.

Nacido en Passa Quatro, Mina Gerais, Dirceu es padre de tres hijos de diferentes matrimonios y está casado con Maria Rita Garcia de Andrade. En 1968 irrumpió a la vida política estudiantil en plena dictadura militar y fue detenido. Un año más tarde fue obligado a dejar el país y eligió como destino Cuba, en donde recibió entrenamiento de Fidel Castro, estudió y trabajo.

Regreso clandestino

Recién en 1975 regresaría a Brasil en la clandestinidad. Modificó sus rasgos con varias cirugías plásticas y adoptó otras identidades que le permitieron evadir a las autoridades. Cinco años más tarde estaría formando junto a Lula el Partido de los Trabajadores, que se nutrió de los obreros metalúrgicos del Gran San Pablo, cuando el régimen militar comenzaba lentamente a ceder los controles.

Ocupó diversos cargos internos, y siguió todos los pasos del buen político del PT. Diputado en San Pablo (1986), luego en el Parlamento Nacional (1990), y en 1994 fracasó en la disputa de la gobernación de San Pablo. Hace cuatro años volvió a la Cámara de Diputados Federal.

Lula está contando con que Dirceu le ayude a forjar alianzas en el Congreso que le permitirían al Partido de los Trabajadores asegurarse la gobernabilidad. Hace poco declaró que «Lula ya cuenta con mayoría en ambas Cámaras», algo difícil de creer.

La capacidad argumentativa de Dirceu, abogado y economista de profesión, quedó comprobada cuando logró que el Partido de los Trabajadores dejara de apoyar la renegociación de la deuda y adoptara políticas diseñadas para fomentar más los negocios, alejándose de los sectores más izquierdistas. En diciembre, Dirceu, que ha sido presidente del Partido de los Trabajadores desde 1995, obtuvo el apoyo de 70 por ciento de los miembros para suscribirse a una plataforma electoral basada en el control del gasto y la ayuda a las empresas, así como en la asistencia para los pobres, el combate al crimen y las mejoras a los sistemas públicos de salud y educación. Cree que «el país tiene la capacidad y los recursos para cumplir con todo lo que se prometió en la campaña electoral», según declaró.

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