1 de abril 2003 - 00:00

La coalición logró avanzar y se combate más cerca ya de Bagdad

Tras 8.700 bombas y misiles arrojados contra objetivos iraquíes desde que comenzó la guerra, según informó ayer el Pentágono, los combates ya llegan a las inmediaciones de Bagdad, en donde se espera «la madre de todas las batallas». Pero lejos de ocupar todo el sur del país, la coalición combate casa por casa en Bassora, Nassiriya, Kerbala y otras localidades cercanas al río Eufrates. Las víctimas civiles ya llegarían a 600, incluyendo a siete mujeres y niños que fueron acribillados por efectivos estadounidenses cuando el conductor del vehículo no obedeció una orden de detenerse, en Najaf. Las consecuencias también alcanzan a las ruinas de Babilonia, cerca de Kerbala, una ciudad que ayer sufrió uno de los ataques combinados por tierra y aire más intensos de la historia militar de Estados Unidos.

Pérdida de helicópteros por accidentes (foto) o en combates, bajas propias y civiles, dificultad para controlar ciudades. La coalición no logra, por el momento, torcer en su favor el curso de la guerra en Irak.
Pérdida de helicópteros por accidentes (foto) o en combates, bajas propias y civiles, dificultad para controlar ciudades. La coalición no logra, por el momento, torcer en su favor el curso de la guerra en Irak.
Bagdad (ANSA, DPA, AFP, EFE, Reuters) - Un avanzada de los marines estadounidenses ya está combatiendo en la «zona roja» de las inmediaciones de Bagdad, aunque en las ciudades del centro-sur del país los choques siguen siendo encarnizados y casa por casa, mientras colosales bombardeos volvieron a sacudir a la capital iraquí.

Saddam Hussein
tiene su fuerte en Bagdad y la defensa corre a cargo de la Guardia Republicana, el cuerpo de elite dirigido por su hijo Qussay. También se presume que cuando el grueso de las fuerzas de la coalición ingrese a la capital, deberá enfrentar a cientos de miles de civiles armados.

Después de una «pausa operativa» en la avanzada por tierra, el general Tommy Franks, responsable de la invasión, parece tener la intención de demostrar que la ofensiva angloestadounidense es firme y puede avanzar hacia la denominada «zona roja», como se conoce al área restringida en torno a Bagdad, protegida por la Guardia Republicana.

«Estamos llegando, allí donde esté presente el régimen, nosotros iremos»
, prometió en el Comando Central en Qatar el general Vincent Brooks, uno de los segundos de Franks.

Los más poderosos bombarderos norteamericanos, los viejos e indestructibles B-52, y los más sofisticados B-1 y B-2 coincidieron en el espacio aéreo de Bagdad, haciendo blanco en uno de los palacios de Qussay. Los resultados fueron nuevamente contradictorios entre la fuente iraquí y la estadounidense.

• Capturas


En tanto, fuentes militares de la coalición dijeron que miembros de la Guardia Republicana, grupo especial de combate de Hussein, fueron capturados por grupos de la Tercera División de Infantería y que «muchos» parecen provenir de la Brigada Nabucodonosor. Si la versión es exacta puede convertirse en un dato significativo, porque esa brigada estaba preparada para defender Tikrit, ciudad natal del presidente iraquí, y pudo haber sido desplazada al sur para unirse en la defensa de la capital a las divisiones de Medina y Hammurabi.

Dos pequeñas localidades al sur de Bagdad, Hindiyah e Imam Ayub, fueron el centro de la acción en el duodécimo día de guerra. Los combates afectan en particular a dos sitios muy delicados incluso para quienes son responsables de planificar la guerra: uno es Kerbala, ciudad santa de los chiítas que soportó una de las mayores ofensivas de la historia con la combinación de combates terrestres, aviones aéreos y misiles Tomahawk. El otro sector es el de las ruinas de Babilonia, de gran valor histórico y arqueológico.

En Hindiyah, punto clave para atravesar el Eufrates, las fuerzas norteamericanas atacaron al alba, pero fueron recibidas con una lluvia de disparos y granadas tiradas con lanzacohetes portátiles. La batalla fue encarnizada también cerca de un puente de acero y cemento sobre el Eufrates, cuando desde automóviles y a pie iraquíes se enfrentaron contra blindados Bradley en acciones casi suicidas.

Furiosos combates se libraron también en Imam Ayub y en el sur en torno de Hilla, donde murió al menos un soldado norteamericano.
Ello elevó a por lo menos 46 el total de bajas fatales en las filas de Estados Unidos, que tiene también 17 soldados desaparecidos. Gran Bretaña perdió 25 soldados, uno más que en la Guerra del Golfo de 1991. Sólo cinco en combate.

Hilla fue sitiada por los tanques del Séptimo de Caballería, que según su comando aislaron a decenas de combatientes iraquíes en su interior.

Combates y operaciones de rastrillaje se realizaron en Nassiriya, mientras en la ciudad santa chiíta de Najaf hubo un ataque aliado que causó la muerte de más de 100 miembros de «células terroristas y escuadrones de la muerte», según el comandante
Tommy Franks. Dos militares de la 101ª División aerotransportada murieron en el curso de las operaciones en Najaf, reconoció el comando aliado, y otros cuatro que se transportaban en un tanque murieron cuando el conductor fue alcanzado por un disparo y el vehículo cayó al río.

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