13 de agosto 2004 - 00:00

La continuidad, mal menor para Wall St.

Nueva York - Gran parte de Wall Street, comunidad que normalmente siente poco afecto por líderes izquierdistas, espera que un amigo de Fidel Castro que califica a la elite empresarial de su país de «oligarcas» gane el domingo el referendo revocatorio de Venezuela.

«Nos gustaría ver un resultado claro, en el que la parte perdedora lo acepte y que la vida siga», dijo Boris Segura, un economista senior de mercados emergentes de Standish Mellon Asset Management en Boston, reflejando el punto de vista ampliamente compartido del mercado.

Por más que no estén de acuerdo con su política o con su elevado gasto público, muchos tenedores de bonos soberanos de Venezuela creen que una fuerte victoria de Chávez significará la mejor garantía para el flujo continuado de ingresos del petróleo que han permitido al país pagar su deuda externa.

Según Jan Dehn, analista de mercados emergentes de Crédit Suisse First Boston, «si hay algo que a Wall Street le gusta menos que un político de izquierda, que a pesar de todo paga su deuda, es la incertidumbre». Chávez ha insultado públicamente al presidente estadounidense, George W. Bush, y ha expresado su deseo de que les vaya bien a los rebeldes iraquíes. Pero Wall Street recuerda cómo el presidente venezolano pagó los cupones de los bonos durante una huelga opositora hace 19 meses en la empresa petrolera estatal, que redujo drásticamente los ingresos por las exportaciones del crudo.

«Bajo una situación muy extrema no cesó de cumplir con los pagos de la deuda»,
dijo Luis Oganes, estratega de mercado de bonos soberanos JP Morgan.

En Caracas, el propio Chávez celebró ayer que Wall Street prefiera que él gane el referendo del domingo. «¡Se acostumbraron a mí!», exclamó bromeando durante una conferencia de prensa. «Y yo me acostumbré a ellos también...».

Chávez, vestido con un impecable traje negro, leyó en uno de los salones del palacio de gobierno comentarios de distintas firmas de inversión que consignaban que el presidente venezolano era una opción más predecible que la oposición que promueve el referendo para sacarlo del gobierno.

• Saludos

Tras preguntarle a un auditorio lleno de corresponsales extranjeros cómo se dice «saludos» en inglés, el presidente envió sus « greetings» a uno de los analistas que citó, basado en Londres. «¡A London chavist!», exclamó.

Si el mandato de Chávez, que fue elegido originalmente a la presidencia en 1998, es revocado, se deberá efectuar una nueva elección en 30 días. Pero
muchos ven a la oposición venezolana como una mezcolanza de intereses que abarca desde magnates de medios de comunicación hasta izquierdistas de línea dura, sin experiencia política ni un candidato claro, además de tener en común nada más que el deseo de ver cómo se marcha el presidente.

«Digamos que Chávez pierde», dijo
Christian Stracke, analista de mercados emergentes en la firma de Wall Street CreditSights. «¿Quién sabe a quién se pondrá allí?»

Ayudado por los precios del petróleo y un repunte a nivel más amplio de la deuda de mercados emergentes, el riesgo-país de Venezuela se ha reducido desde más de 700 puntos básicos en mayo a 568 en la actualidad, una indicación de que se percibe un menor riesgo de incumplimiento. No obstante, algunos inversores se preparan para un camino con sobresaltos.

Mohamed El-Erian,
gerente de cartera de mercados emergentes de Pacific Investment Management, que maneja 14.000 millones de dólares, teme que el referendo pueda ser mucho más destructivo de lo que el mercado ha asumido.

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