Río de Janeiro - Mientras el número de víctimas por las brutales inundaciones en el estado de Río de Janeiro suman cerca de 340, entre muertos y desaparecido, una indignante trama de corrupción está saliendo a la luz y embarra a la clase política brasileña.
La corrupción y el abandono estatal, germen de la tragedia en Petrópolis
Medios de Brasil revelaron una extensa trama de desvío de fondos y de licitaciones a empresas con sobreprecios que involucran al PMDB. Además, el gobierno estatal de Río de Janeiro había reducido el presupuesto para evitar catástrofes.
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Al menos 191 personas permanecían desaparecidas en la ciudad de Petrópolis tras los desbastadores desbordes de causes y los aludes de barro, producto de intensas lluvias que cayeron sobre la región en los últimos días.
El balance provisorio indicaba 146 muertos, según datos de la defensa civil local, 47 de ellos niños o adolescentes Pero, las malas condiciones meteorológicas continúan en la zona, lo que dificulta la tarea de los socorristas, y los equipos de emergencia debieron suspender varias veces la búsqueda de sobrevivientes a causa de las lluvias torrenciales, mientras disminuyen las esperanzas de encontrar personas vivas.
En tanto, emerge en medio de la tragedia la corrupción investigada por la Lava Jato (lavadero de autos) en Río de Janeiro. Según los fiscales, el Departamento de Obras del Estado vivió durante años subyugado por una organización criminal especializada en “amañar licitaciones, sobrevalorar materiales de construcción y desviar dinero público”, publicó ayer el portal G, de grupo O Globo.
El Ministerio Público Federal descubrió, y la Justicia viene coincidiendo, que, desde hace 15 años, la secretaría encargada de mejorar la infraestructura del estado -incluyendo obras para taludes en la Región Serrana- fue transformada en un búnker para cobrar sobornos, además de un mina clandestina de dinero para la campaña política del entonces PMDB, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño.
En total, la desviación alcanzó más de 4 mil millones de reales (unos 780 mil dólares), según el Ministerio Público Federal, citado por G1.
La corrupción estaba tan arraigada en la cartera de Obras que allí había un porcentaje de soborno, llamado “impuesto al oxígeno”. Los fiscales descubrieron que, además del 5% que las constructoras pagaron al exgobernador Sergio Cabral, había un pago adicional del 1%, exclusivamente para la secretaría de Obras Públicas.
Así, la tragedia que está viviendo Río de Janeiro es una tragedia anunciada, ya que es la zona ha evidenciado una escasa inversión del Estado para mejorar la situación de desagote de aguas y encausamiento de los ríos.
Al mismo tiempo, la prensa brasileña informa que el Gobierno de Río gastó menos de la mitad del presupuesto que tenía para prevención. Los fondos previstos incluían obras de recuperación de pendientes, reforestación en áreas de ríos, demolición de casas en áreas de riesgo y la reubicación de habitantes que viven en terrenos inestables, acciones que podrían haber minimizado los daños.
En 2011, la misma región fue el escenario de una de las mayores catástrofes meteorológicas de la historia brasileña, cuando fuertes lluvias devastaron Petrópolis y otros municipios vecinos, dejando más de 900 muertos y casi 100 desaparecidos.
Según el portal G1, del grupo Globo, en 11 años, Río de Janeiro tuvo cinco gobernadores y ninguno puso en práctica un plan de prevención para evitar los daños de las fuertes lluvias que caen con frecuencia en esta región de montañas. G1 remarcó hoy que el escenario de destrucción en Petrópolis es muy similar a la devastación que también sufrió el municipio en 2013, cuando murieron 33 personas. Tragedias repetidas y corrupciones repetidas.





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