6 de julio 2005 - 00:00

La crisis en el Brasil ya sumó otra renuncia

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Brasilia (EFE, Reuters, ANSA, AFP, diarios locales) - Delúbio Soares, tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) y principal implicado en las graves denuncias de corrupción que sacuden a Brasil, abandonó ayer su cargo, un día después de que lo hiciera el secretario general, Silvio Pereira. La salida de Pereira y Soares ha librado al PT, fundado en 1980 por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de dos de las figuras más comprometidas en las recientes denuncias de sobornos a un centenar de parlamentarios y corruptelas en empresas públicas. Pero no bastó para devolver al PT la imagen de incorruptible que mantenía hasta hace poco más de un mes y la oposición no parece dispuesta a darle descanso.

• Calificativos

El senador Antonio Carlos Magalhaes, del Partido del Frente Liberal (PFL), declaró ayer que «el PT ha perdido un gángster, un ladrón», en alusión a Soares, pero dijo que el país no puede olvidar «que Lula sabía todo y no hizo nada».

Aludió así a los sobornos a parlamentarios denunciados por el diputado laborista Roberto Jefferson, quien sostiene que en enero último le comunicó al jefe de Estado que el PT distribuía dinero en el Congreso a cambio de apoyo. Según afirmó, desde ese momento los sobornos «pararon», pero, de acuerdo con Magalhaes, el presidente nada hizo para castigar a los culpables.

En una tensa reunión que la dirección del PT celebró ayer en su sede de San Pablo, ningún dirigente se pronunció sobre la salida de Soares y Pereira, ni sobre los próximos pasos del partido, cuyo presidente, José Genoino, está también en la cuerda floja por las denuncias. Lula ordenó ayer a la policía federal que investigue a todos los petistas acusados.

La dimisión de Soares fue notificada mediante un breve comunicado de prensa. Por ese mismo medio, el PT hizo saber que ha convocado a otra reunión de la dirección nacional para el próximo sábado.

En el Congreso, al tiempo que proseguían investigaciones sobre todos los casos denunciados, veinte parlamentarios del PT divulgaron un comunicado exigiendo que sean separados de sus cargos todos los dirigentes salpicados por los escándalos.

Los legisladores petistas exigen, además, la destitución de los miembros del gabinete involucrados directa o indirectamente en las denuncias de sobornos o en otros casos de presunta corrupción.
La nota parece aludir así al ministro de Previsión Social, Romero Jucá, acusado de obtener créditos fraudulentos, y al presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, procesado por fraude fiscal.

Los parlamentarios
también reclamaron cambios en la política económica y que el PT «se aleje de las malas compañías». Entre esas últimas puede situarse el publicista Marco Valério, íntimo amigo del tesorero saliente del PT y que ha sido señalado como una «pieza clave» en todo el entramado de sobornos.

• Hábeas corpus

Seriamente comprometido, Valério presentó ayer un recurso de hábeas corpus ante la Justicia para evitar ser detenido hoy, cuando debe declarar ante una comisión investigadora del Congreso.

La semana pasada, la comisión parlamentaria ordenó el levantamiento del secreto fiscal, bancario y telefónico de Valério. La policía, el Ministerio Público y el Congreso determinaron que por detrás de sus dos agencias de publicidad existe
una muy compleja maraña financiera, sospechosos contratos con empresas del Estado y un insólito movimiento de millones de dólares en efectivo.

Cada retiro de esas elevadas sumas en efectivo de los bancos fue siempre en vísperas de votaciones importantes en el Congreso y antes de viajes de Valério a Brasilia.

Por otro lado, entre 2003 y 2004, cuando Jefferson sostiene que existían los sobornos, su patrimonio se multiplicó nada menos que sesenta veces.

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