Washington -El segundo mandato del presidente estadounidense George W. Bush comenzará el jueves con buenos auspicios en el terreno económico, pese a que los enormes déficit y un dólar débil amenazan el crecimiento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mercado laboral creó el año pasado empleos por primera vez en cuatro años (2,2 millones en total), el consumo se mantuvo elevado y la industria, gran rezagada de la recuperación, también se reactivó con una producción robusta.
Estados Unidos parece así haber dado vueltala página iniciada en 2001 con una recesión económica, seguida de los atentados del 11 de setiembre, escándalos de empresas y la guerra en Irak. Sin embargo, aún no desaparecieron todos los nubarrones del horizonte.
«Estados Unidos debe enfrentar varios desafíos económicos a largo plazo, que definirán el tipo de sociedad que dejaremos a nuestros hijos», subrayó Richard Berner de Morgan Stanley.
Está en primer lugar el déficit fiscal, que ha alcanzado niveles récord desde la llegada de Bush al poder. El presidente prometió reducirlo a la mitad de aquí a cinco años gracias, sobre todo, a una estricta limitación de gastos, pero el hecho de tener una mayoría parlamentaria cómoda tal vez no incite a la frugalidad. Además, la guerra en Irak cuesta cara: Bush podría pedir en febrero 80.000 millones de dólares adicionales para financiarla. Más costos para las generaciones futuras.
Al déficit fiscal se suma un desequilibrio comercial también récord (sin duda en torno a 600.000 millones de dólares en 2004). Estos déficit combinados pesan sobre el dólar y preocupan a los socios comerciales, que se preguntansi Estados Unidos no vive por encimade sus posibilidades. Bush deberá así administrar con tacto la depreciación de la moneda estadounidense, que no cesa de caer desde comienzos de 2002.
Hasta ahora el gobierno se ha limitado a declaraciones sutiles -que defiende un dólar fuerte pero que los mercados son los que deciden-, lo que ha permitido una baja en calma del dólar, pero las consecuencias de un derrumbe podrían ser peligrosas para la economía mundial.
Hay, además, otros desafíos como la simplificación del código impositivo y la reforma del sector energético. Pero una gran parte de los temas económicos pendientes tiene que ver con la cobertura de salud y las jubilaciones.
Con la jubilación de la generación del «baby-boom» a partir de 2008, las cajas públicas se encontrarán en una situación precaria. Es el gran desafío de la próxima presidencia, en la que Bush quiere aplicar su proyecto de cuentas de ahorro individual colocadas en la Bolsa, por ejemplo, con miras a la jubilación.
Dejá tu comentario