13 de diciembre 2006 - 00:00

La izquierda festejó y homenajeó a Allende

Santiago (EFE, Reuters) - Más de 3.000 personas participaron ayer en un homenaje al fallecido presidente chileno Salvador Allende a los pies de su monumento, frente al Palacio de La Moneda, donde festejaron la muerte de Augusto Pinochet.

El acto se desarrolló en forma paralela al funeral de Pinochet en la Escuela Militar.

Con gritos, pancartas y banderas, los asistentes recordaron al presidente socialista que fue derrocado y murió en el golpe militar que encabezó Pinochet, el 11 de setiembre de 1973.

«Asesino, asesino», gritaron los asistentes en alusión al ex presidente de facto (1973-1990). 

En el acto, organizado por agrupaciones de derechos humanos y el Partido Comunista, estuvieron presentes Carmen Allende, una de las hijas del fallecido gobernante socialista,además de dirigentes políticos, sindicales, artistas, estudiantes y familiares de los desaparecidos durante la dictadura.

En el lugar se desplegó un fuerte contingente policial, que mantuvo el orden para que no se repitieran los incidentes del domingo, que dejaron un centenar de detenidos y 50 lesionados.

  • Detenidos

    Si bien la actividad frente a La Moneda culminó en forma pacífica, cientos de jóvenes que se trasladaron hasta la Plaza Italia, centro tradicional de manifestaciones, donde intentaron detener el tránsito. Ante esto, la policía los dispersó con carros lanzaagua y detuvo a alrededor de 30 personas.

    Desde el comienzo del acto, que duró más de cuatro horas y en el que se presentaron diversos grupos musicales y artísticos, proliferaron los epítetos contra Pinochet y consignas a favor de Allende y su gobierno.

    Los manifestantes saltaron y celebraron en un verdadero carnaval alrededor de un ataúd negro que representaba el servicio fúnebre del ex gobernante de facto.

    Al ritmo del popular grupo Sol y Lluvia y de las canciones del cantautor Víctor Jara, asesinado en 1973 por militares en el Estadio Nacional, que hoy lleva su nombre, los manifestantes bailaron y cantaron.

    El punto más alto de la celebración fue cuando el grupo Sol y Lluvia empezó a cantar «Adiós General, adiós carnaval», que corearon todos los asistentes y que fue una de las canciones más emblemáticas contra Pinochet y su dictadura en los años 80.
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