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El caimán se mordió la cola. Umberto Eco deberá escribir algo al respecto. Y el escritor Antonio Tabucchi, otro ferviente antiberlusconiano, también.
Otra paradoja más: el Senado se inclinó a favor del centroizquierda gracias al voto de los italianos en el extranjero; gracias a otra ley made in Berlusconi. Y es que la extensión del derecho de voto a los italianos residentes en el extranjero era una vieja aspiración de la derecha italiana, movida por un generoso espíritu patriótico y posiblemente por el cálculo de obtener una buena reserva electoral en el extranjero mediante el cultivo de la nostalgia.
El mundo, sin embargo, anda muy revuelto y los italianos residentes en el extranjero, especialmente en Latinoamérica, parecen más inclinados a la izquierda. «Creo que en el voto de los italianos en la emigración también influyó la prensa extranjera, muy crítica con el fenómeno Berlusconi. Es evidente que la percepción que se tiene desde el exterior de la situación del país no coincide con la de un sector importante de la sociedad italiana que, a la vista de los resultados, no considera a Berlusconi una anomalía intolerable», apuntó, no sin ironía, Vittorio Sabadin, subdirector del diario «La Stampa».
Emilio Fede, conductor del telediario de «Rete 4», el más berlusconiano de los periodistas ideológicamente afines a su patrón, sintetizaba la situación con gran sinceridad: «Parece claro que la nueva ley electoral no dio los frutos esperados a quien la promovió. ¡Lástima!».




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