Nueva York (EFE, DPA) - El Consejo de Seguridad de la ONU castigó ayer a Irán, la tercera vez en menos de dos años, por su negativa a detener el programa de enriquecimiento de uranio, con lo que evidencia su desconfianza hacia las intenciones nucleares de Teherán. La adopción de las sanciones, por 14 votos a favor, ninguno en contra y la abstención de Indonesia, estuvo precedida de meses de negociaciones que se alargaron hasta minutos previos a la votación, para intentar lograr de nuevo la unanimidad de que gozaron las dos rondas anteriores.
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La resolución redactada por Reino Unido, Francia y Alemania da una nueva vuelta de tuerca a Teherán, al establecer prohibiciones para viajar a personas relacionadas con el programa nuclear iraní, así como impedir la transacción con ese país de productos con un doble uso militar y civil.
Entre otras medidas, las nuevas sanciones autorizan la inspección de cargamento procedente o con destino a Irán, así como la vigilancia de dos importantes bancos iraníes (Melli y Saderat), sospechosos de ser conductos financieros para el programa nuclear. El texto de siete páginas «insta» a la comunidad internacional a evitar que la firma de acuerdos financieros y comerciales con Irán puedan contribuir «a actividades de proliferación» de armamento nuclear.
Además, congela los bienes de 12 compañías y 13 individuos vinculados con los programas nucleares y balísticos de Irán.
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