La polarización y el descontento complicarán la gobernabilidad del futuro presidente de Colombia

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Se espera que ninguno de los candidatos logre los votos suficientes para ganar en primera vuelta el domingo. Quien se imponga en el eventual balotaje deberá lidiar con un Congreso fragmentado y las expectativas sociales. Los expertos plantean un escenario similar al de Chile y Perú.

Bogotá - Quien quiera que gane la presidencia de Colombia enfrentará en su mandato la creciente protesta social y un Congreso dividido que le complicarán sus esfuerzos para sacar adelante las reformas económicas y sociales que necesita el país, dijeron analistas y políticos.

Los colombianos irán a las urnas este 29 de mayo para elegir al sucesor del presidente Iván Duque, quien termina su período en agosto, en un contexto de alta polarización y desigualdad empeorada por los fuertes incrementos de los precios, pese a la expansión de la cuarta economía de América Latina.

En las encuestas el candidato izquierdista Gustavo Petro se mantiene como el más aventajado para ganar la elección, superando al centroderechista Federico ‘Fico’ Gutiérrez por alrededor de 10 puntos, aunque ninguno lograría los votos suficientes para triunfar en primera vuelta, lo que llevaría a un balotaje el 19 de junio.

Petro -exguerrillero, exalcalde y actual senador- goza del respaldo de las personas más pobres, pero es rechazado por los sectores de la población de mayores recursos y es visto con recelo por los inversionistas que lo perciben como una amenaza a la estabilidad macroeconómica del país.

Entre sus principales propuestas están una ambiciosa reforma tributaria por cerca de 5,5 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) anuales adicionales, unos 13.500 millones de dólares, gravando a los más ricos para tener un mayor gasto e inversión social.

También plantea una reforma al sistema pensional para cubrir incluso con media pensión a los ancianos que no hayan cotizado, así como el fin de nuevos contratos de exploración petrolera.

A su turno, Gutiérrez propone cambios al estatuto tributario y medidas antievasión para optimizar el recaudo, reducir gastos de funcionamiento, tramitar una reforma fiscal progresiva por unos 2.500 millones de dólares, así como otra pensional y laboral para generar más empleos y a mediano plazo recuperar el grado de inversión de las calificadoras.

“No es un continuismo en absoluto, lo que se plantea es que se requieren cambios de estructura, transformaciones de fondo en muchos aspectos, es un programa que plantea una transformación sin que ello implique un salto al vacío”, explicó Manuel Castro, coordinador programático de la campaña de Gutiérrez.

Un par de semanas antes de las votaciones, el candidato independiente y exalcalde de la ciudad de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, repuntó en las encuestas acercándose bastante a Gutiérrez, con un fuerte mensaje anticorrupción y propuestas poco claras pero proclives al sector privado y a la protección del sector agrícola.

“Creemos que sería imprudente descartar el impulso tardío de un extraño populista en el contexto de las recientes elecciones latinoamericanas”, escribió Ben Ramsey, director de estudios económicos para América Latina de JPMorgan, recordando el alto desconocimiento del que gozaban Pedro Castillo en Perú y Gabriel Boric en Chile durante gran parte de la contienda electoral.

Pero ninguno de los candidatos la tiene fácil. Para los analistas, aunque Petro enfrenta menos resistencia social por el enfoque de sus propuestas, eso no le garantizaría una eterna luna de miel con la población si no muestra resultados pronto, como sucedió en Perú y Chile, países de la región donde fueron elegidos presidentes de izquierda.

“El descontento está ahí y va a seguir a pesar de la recuperación económica”, dijo el analista Juan Manuel Patiño, de Sun Capital, refiriéndose al caso colombiano. “El mercado laboral y demás sigue rezagado, entonces tanto Petro como ‘Fico’ Gutiérrez eventualmente tendrían que enfrentar esto”.

Al cierre del 2021 se contabilizaron 19,62 millones de personas en pobreza monetaria y 6,1 millones en indigencia, la mitad de la población del país sudamericano de 50 millones habitantes, aún por encima de los números previos a la pandemia.

Las propuestas más importantes dependerán del ambiente en el Congreso que se posesionará en julio y que quedó fraccionado, sin garantizar una mayoría a ningún candidato.

“El mensaje que está dando la región en general cuando uno mira a Perú y Chile es que sí o sí hay que buscar acuerdos, si no, la situación se le va a complicar a quien esté en el Gobierno en ese momento, llámese Petro o Gutiérrez, independientemente de la ideología”, aseguró Patiño.

Las reformas pueden esperar en el país, que cerraría este año con un déficit fiscal del 6,2% del PIB, unos 15.000 millones de dólares, y que serán claves para que recupere el grado de inversión que le retiraron las calificadoras el año pasado.

Agencia Reuters

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