Brasilia - La Policía Federal brasileña abrió ayer oficialmente una investigación contra el presidente Jair Bolsonaro por su presunta participación o protección de la red del Ministerio de Salud que firmó contratos sobrefacturados para la adquisición de la vacuna india Covaxin.
La Policía empezó a investigar si Bolsonaro ocultó los pedidos de coima en la compra de vacunas
Admitió que pudo haber sido informado de los sobreprecios y los sobornos, pero alegó que no puede recordar detalles de todas las reuniones que mantiene. La oposición hace fuerza por la apertura de un juicio político.
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DINERO MANCHADO. Un manifestante antibolsonarista se mostró en una marcha realizada a principios de mes en San Pablo con dólares falsos en los que aparece la cara del presidente de Brasil y manchas que simulan sangre. El Vacunagate le pega de lleno al Gobierno.
Un equipo especializado en funcionarios con fueros de la Policía Federal inició los trabajos ordenados por el Supremo Tribunal Federal (TSF), la máxima instancia judicial de Brasil, para investigar al presidente por presunto prevaricato, es decir abuso consciente de su cargo, ya que los denunciantes afirmaron haberlo puesto al tanto personalmente de los presuntos ilícitos y que él, a pesar de sus promesas al respecto, no habilitó ninguna investigación.
El diputado bolsonarista Luis Miranda reveló a la comisión del Senado que investiga el manejo de la pandemia que el 20 de marzo último le contó a Bolsonaro que personas vinculadas al líder del Gobierno en la Cámara de Diputados, el diputado Ricardo Barros, negociaba contratos sobrefacturados para la compra de vacunas.
La oposición y crecientes manifestaciones populares reclaman el enjuciamiento político y la destitución del mandatario, lo que es respaldado por el 54% de la población, de acuerdo con la última encuesta de Datafolha. Sin embargo, por el momento ese desenlace parece poco probable dado que el presidente de la Cámara baja, Arthur Lira, un aliado suyo, debería primero autorizar el inicio de los procedimientos.
Miranda dijo que relató eso a Bolsonaro en una reunión en el Palacio de la Alvorada, la residencia del mandatario en Brasilia.
Bolsonaro dijo el sábado a una radio de Porto Alegre que es posible que Miranda haya dicho eso, pero que no tiene tiempo para recopilar toda la información que recibe durante sus reuniones.
Miranda tiene un hermano llamado Ricardo, que es el funcionario encargado de la importación de vacunas, que denunció al contrato fraudulento con un supuesto sobreprecio del 1.000% en la compra de Covaxin por parte de un intermediario. El contrato implicaba el pago de coimas.
Un segundo caso, que también vinculaba a un intermediario con la provisión de vacunas, en este caso de AstraZeneca, también involucró un pedido de sobornos por 400 millones de dólares, según se investiga en la comisión del Senado.
En declaraciones que realizó en la puerta de su residencia, Bolsonaro planteó que “hay que investigar y sancionar” a quien comete delitos, pero recordó que los contratos sospechados finalmente no fueron llevados adelante.




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