La relación de Chávez con los Kirchner

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La relación de Hugo Chávez, con la Argentina se acrecentó notablemente a partir de mayo de 2003, con la asunción de Néstor Kirchner.

A lo largo de su gestión como presidente de Venezuela la estrecha relación que el líder bolivariano entabló con el matrimonio Kirchner creció año a año y trascendió el plano político institucional para llegar al afecto personal. Vale recordar que Chávez fue el único presidente extranjero que acompañó a la presidenta Cristina Fernández hasta Río Gallegos para trasladar los restos de su esposo, en octubre de 2010.

El 26 de mayo de 2003, cuando Kirchner llevaba un día a cargo del gobierno argentino, Chávez -que había asistido a su asunción- propuso la creación de un bloque sudamericano que, años más tarde, se iba a consolidar en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Las crónicas de archivo recogen por esos años gran cantidad de reuniones y firmas de acuerdos bilaterales. La búsqueda de soluciones para los problemas de cada uno acercó también los planes de cooperación: Venezuela producía combustible en exceso y se lo vendía a la Argentina, que lo necesitaba, y nuestro país hacía lo propio con los alimentos.

En julio de 2004, Kirchner y Chávez anunciaron en Ensenada que el Astillero Naval de Río Santiago se iba a dedicar a la construcción y refacción de buques petroleros para la empresa venezolana PDVSA.

Sin dudas, uno de los puntos más altos en cuanto al impacto político que tuvo la cercana relación de Chávez con la Argentina fue la que se dio durante la IV Cumbre de las Américas, que deliberó en Mar del Plata el 4 y 5 de noviembre de 2005.

"Alca... ¡al carajo!", fue la consigna impulsada con su personal estilo y pasión por el líder bolivariano, aclamado en esa oportunidad por sus propios colegas.

En marzo de 2007, Chávez tuvo otra experiencia de acercamiento al pueblo argentino, al hablar en un acto en el estadio de Ferro Carril Oeste en el que celebró los acuerdos alcanzados con Kirchner y calificó de "cadaver político" al entonces presidente de EEUU, George Bush. El "Alca... ¡al carajo!" volvió a tronar en la voz del venezolano y de los miles de asistentes al acto.

En diciembre de ese mismo año, avanzó en sus planes y en una reunión con intelectuales argentinos en Buenos Aires llamó a convocar "una Internacional de la resistencia", desde la que pueda "recuperarse el rumbo, iluminar con antorchas y retomar el camino hacia la utopía".

"Soy peronista", proclamó Chávez en agosto de 2008 en un acto junto a la presidenta Cristina Fernández y el por entonces titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, en Almirante Brown.

La aseveración tenía un claro sentido: era su apoyo a la mandataria, a quien elogió por "resistir los embates de la oligarquía", luego de la crisis con las organizaciones agrarias por la Resolución 125.

En marzo de 2011, tuvo lugar uno de los últimos grandes acuerdos que Chávez firmó con la Argentina, dado que tres meses después comenzó su tratamiento médico por el primer tumor cancerígeno que le extirparon en la zona de la ingle. Se trató de un convenio que dio inicio a la construcción de 16 barcazas en el astillero naval Tandanor destinadas a la petrolera estatal venezolana, PDVSA.

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