La tragedia sanitaria de Brasil dispara el rechazo a Bolsonaro

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La muerte por covid-19 de 2.841 personas el martes encendió todas las alarmas. San Pablo, que describe su situación como desesperada, reforzará todavía más su cuarentena. Un prestigioso instituto oficial habló del "peor colapso sanitario y hospitalario de la historia".

Brasilia - El 54% de los brasileños rechaza la gestión de la pandemia del presidente Jair Bolsonaro y un 44% su gestión en general, lo que marca un declive pronunciado pero que, por el momento, no afecta la adhesión de un núcleo duro del 30%, indicó ayer una encuesta de Datafolha publicada por el diario Folha de São Paulo. La misma se conoce en momentos en que inicia su gestión el cuarto ministro de Salud de la actual gestión, el cardiólogo Marcelo Queiroga, y cuando el país vive su momento más dramático, con récords absolutos de muertes por covid-19 y un colapso sanitario en casi todos los estados.

Brasil registró el martes un número sin precedentes de 2.841 decesos y acumuló 282.127 desde el inicio de la emergencia sanitaria hace un año.

La cifra de muertes del martes representa una suba dramática con respecto al promedio de 1.841, ya un récord, de los siete días previos.

De acuerdo con la consulta de Datafolha, el 22% calificó como excelente o buena la forma de encarar la pandemia de Bolsonaro y otro 24% juzgó las acciones del Gobierno como regular, en un sondeo realizado los últimos días 15 y 16.

Brasil es en la actualidad el epicentro mundial del covid-19 y el segundo país con mayor cantidad de contagios y fallecimientos.

La reprobación a la gestión de la pandemia era de 42% en diciembre y ahora aumentó a 54%.

De acuerdo con la encuesta, el presidente es considerado el principal culpable por la situación actual por el 43% de la población mientras que otro 17% respondió que lo son los gobernadores. El 9% señaló a los intendentes, 6% a la población en general y el 5% a todos. El 11% respondió que nadie tiene la culpa.

Respecto de otro sondeo de enero, cuando dejó el gobierno su principal aliado global, el expresidente estadounidense Donald Trump, ha subido el rechazo y bajado el apoyo al ultraderechista.

El 44% repudia el Gobierno de Bolsonaro, contra una aprobación de 30%.

Es la menor tasa de aprobación en el tercer y anteúltimo año de mandato comparada con las gestiones de los presidentes electos Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Luiz Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2010-2016).

El rechazo subió de 40% de enero al 44% actual y el apoyo cayó del 31% al 30%.

Los que juzgan regular la gestión eran 26% en enero y ahora son 24%, dice Datafolha.

En tanto, los únicos dos estados que no llegaron a la situación de colapso son el amazónico Roraima y Río de Janeiro, con menos del 80% de ocupación de las terapias intensivas. En tanto, Río de Grande do Sul, fronterizo con la Argentina, ya fue superado en todas sus posibilidades, con un 100% de ocupación.

La situación es “gravísima” en el estado de San Pablo, el más rico y poblado del país y el más afectado por la pandemia.

“Estamos frente a un cuadro gravísimo, dramático, no solo en San Pablo, sino en todo Brasil”, declaró ayer el gobernador João Doria, quien analiza reforzar la “fase roja” de aislamiento social iniciada el lunes.

En ese sentido, Doria deploró que el ministro Queiroga haya ratificado la política sanitaria de su antecesor, el general Eduardo Pazuello, alineada con las ideas negacionistas, antivacunas y anticuarentena de Bolsonaro.

Hasta ayer había 10.507 pacientes con el nuevo coronavirus internados en las salas de terapia intensiva de todos los municipios paulistas, lo que representa una ocupación de camas del 89%. Cien municipios paulistas reportaron la ocupación total de sus habitaciones de terapia intensiva, y ese número tiende a crecer, por lo que se teme un colapso total en menos de diez días.

El prestigioso laboratorio federal Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), dependiente del Ministerio de Salud, reconoció ayer que Brasil está sufriendo el “peor colapso sanitario y hospitalario de su historia” con un nivel de ocupación de camas de terapia intensiva superior al 80% en casi todo el territorio.

Ese número es un promedio, por lo que hay estados que tienen fila de espera en varias regiones y fallecidos sin registrar camas de terapia intensiva.

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