La Habana - Fidel Castro, a sus 79 años de edad, está gestando una segunda revolución que tiene como estandarte a la economía. Por lo que Cuba ahora está viviendo una remodelación de su sistema que sólo es comparable a la ocurrida cuando Castro asumió el poder en el año 1959.
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Con la frase «déjame desahogarme, Alarcón», solicitó Castro el viernes al presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, intervenir por más de tres horas en la sesión del Parlamento cubano dedicada a las directrices del Plan Económico y Social y el proyecto de Ley del Presupuesto de Estado de 2006.
Castro, estimulado por cifras macroeconómicas que clasifican 2005 como uno de los años «más fructíferos de la revolución», delineó a su modo tres estrategias del proceso de cambios que está ocurriendo en la isla y anunció además que en 2006 se acometerán inversiones de 4.000 millones de dólares en el parque automotriz y los ferrocarriles.
Castro apuntó hacia la extinción del socialismo paternalista e igualitario al decir que «haré resistencia a regalar las cosas», cuando se abordó un alza de precios en los transportes interprovinciales, actualmente subsidiados en 80%. También señaló la importancia de expandir la comprensión de la economía, porque «los cubanos saben sobre el imperialismo, historia, geografía, pero de economía no saben nada y no tienen idea de lo que vale el dinero».
Otra estrategia es que Cuba se dirige a reciclarse como economía de servicios sostenida por el capital humano que ha desarrollado la isla en diferentes ramas del conocimiento. Un reciente informe del Banco Central de Cuba ha revelado que en 2005 en las exportaciones de bienes y servicios hubo un alza de 48,5%, debido a la venta de servicios profesionales, en las ramas de medicina, biotecnología, industria farmacéutica, deportes, ciencias agrarias y maestros, a países de América latina y Africa. El otro aumento fue el turismo, con 12,2%. El níquel, a su vez, ocupa el primer lugar en la exportación de materias primas.
•Estrategia
La tercera estrategia está dirigida a poner fin al extendido robo y el despilfarro que saquean al Estado. La intervención de las más de 2.000 gasolineras del país por jóvenes trabajadores sociales ha demostrado, según cifras reveladas por Castro, que se hurtaban diariamente 100.000 dólares en la venta de gasolina y diésel. Castro destacó que con el plan de medidas aplicadas en el sector energético el país obtendrá un ahorro de 1.000 millones de dólares anuales. El costo de la inversión realizada en el programa de ahorro energético, dijo Castro, ha sido de 2.000 millones de dólares.
La inversión básica de ese programa ha sido la de renovar los equipos eléctricos de los hogares y la instalación de miles de grupos electrógenos sincronizados que darán autonomía a las 14 provincias.
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