Washington (AFP, EFE, Reuters) - El presidente estadounidense, George W. Bush, mantuvo ayer intensos contactos con líderes del Congreso en busca de apoyo a su nueva estrategia para Irak, que será anunciada esta noche y que podría naufragar por la resistencia de la mayoría legislativa demócrata y la desconfianza de la opinión pública. Según anticipó, el plan implicará el envío de 20.000 soldados más a la transferencia total de la seguridad a los iraquíes para noviembre.
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Se espera que la nueva estrategia, que Bush dará a conocer en un mensaje de 25 minutos a las 21 hora local, incluya el envío «temporal» de esos efectivos al país árabe, donde más de 3.000 militares estadounidenses y decenas de miles de iraquíes han perdido la vida. Inmediatamente después de su discurso, Bush viajaría a Fort Benning, Georgia, una enorme base conocida como «el Hogar de la Infantería», para impulsar su plan, mientras la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el secretario de Defensa, Robert Gates, tienen programado acudir al Congreso.
El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, indicó que Rice posiblemente viajará luego a Medio Oriente para impulsar el nuevo plan.
Para poner en práctica su nueva estrategia, Bush no sólo tiene que enfrentarse a un Congreso dominado por los demócratas. La población estadounidense, según sondeos difundidos ayer, representa también una fuerte preocupación para él.
Un sondeo realizado por Gallup para el diario «USA Today» reveló que 61% de los entrevistados se opone a un aumento de las fuerzas, contra sólo 36% que lo apoya. Desagregando la opción mayoritaria, 42% dijo oponerse fuertemente a la idea; y 19%, moderadamente. La aprobación del manejo de Bush de la situación en Irak está en 26%, el punto más bajo registrado, según el sondeo.
Observación
«La opinión pública y el apoyo público son una parte muy importante», pero «no son estáticos», dijo el lunes el portavoz de Bush, Tony Snow. «Lo que se tiene que observar es cómo responde la gente no sólo al discurso, sino también a los detalles del plan», porque «el debate político sigue», añadió.
El mandatario republicano considera que la prioridad es detener la violencia sectaria para luego restaurar el proceso político y está convencido de que el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, apoya enérgicamente los planes estadounidenses, dijo ayer el diario «The Washington Post».
El plan establecerá metas políticas, económicas y de seguridad que el gobierno de Irak deberá tratar de alcanzar para permitir un desentendimiento de EE.UU. en el plano militar hacia noviembre.
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