Jerusalén - Los palestinos de Jerusalén Este pagan impuestos, viven y trabajan en Israel, pero no podrán votar en las legislativas israelíes de mañana a menos que hayan cambiado de nacionalidad y perdido, por tanto, el derecho de sufragar en los comicios palestinos.
Las elecciones israelíes ahondan el dilema de los palestinos de Jerusalén
Miles rompieron un tabú y tomaron la nacionalidad del país que ocupa y anexó la parte oriental de la ciudad. Eso les impedirá votar en las próximas elecciones de la AP.
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PERSISTENCIA. Benjamín Netanyahu, el primer israelí que irá mañana por un nuevo mandato con la carta fuerte de una vacunación masiva en la mano, cuenta con un núcleo duro y fiel. Sin embargo, también el rechazo es grande por las denuncias de corrupción que recibió y no tiene la victoria asegurada.
Estos 300.000 palestinos de la parte oriental de la Ciudad Santa tienen un estatuto aparte: Israel, que anexó Jerusalén Este en 1967, los considera residentes, pero no ciudadanos nacionales de pleno derecho.
Tienen derechos sociales, acceden a servicios de salud y poseen una tarjeta de residencia, pero no un pasaporte. Pueden participar en las municipales israelíes, pero no en las elecciones generales del país.
Pero los tiempos cambian y ahora miles de palestinos han empezado en los últimos años -fueron 1.800 en 2020- a terminar con un tabú y pedir la nacionalidad israelí.
Es el caso de Nur Dwayyat, profesora de 34 años de Jerusalén Este, que trabaja en la ciudad israelí de Abu Gosh. Obtuvo su nacionalidad en 2016 y votará mañana por cuarta vez en unos comicios nacionales israelíes.
“Vivo en este país y formo parte de él. Tengo derecho a votar”, afirma esta residente en Sur Baher, barrio palestino de Jerusalén.
¿Por quien va a votar? “Por el que actúe en favor de la comunidad árabe”, asegura, sin más precisiones, ante estas legislativas, decisivas para el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Amer Nasser, un abogado de 48 años de Beit Hanina, barrio de Jerusalén Este, también pidió y obtuvo la nacionalidad israelí. Sin embargo, se sigue definiendo como “palestino” y eso dictará su opción electoral, pues le reprocha a Netanyahu la preferencia por normalizar las relaciones con países árabes (Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán, Marruecos) antes que por resolver el conflicto israelo-palestino.
“Por eso voy a votar por la Lista Árabe Unida, esperando una coexistencia pacífica entre palestinos e israelíes”, agrega, refiriéndose al principal partido que representa a los árabes israelíes en el Parlamento hebreo. Pero al convertirse en ciudadanos israelíes, estos palestinos pierden el derecho a votar en las elecciones palestinas, las primeras en quince años: las legislativas están previstas para mayo y la presidencial, para julio.
Sin embargo, en realidad, ni siquiera es seguro que los palestinos de Jerusalén Este puedan votar en esos comicios. Como la parte oriental de la ciudad está anexada, Israel debe en teoría dar luz verde para estas elecciones, que también se celebrarán en Cisjordania y la Franja de Gaza. La Autoridad palestina pidió a la comunidad internacional que presionara a Israel para permitir el voto en Jerusalén Este.
En caso de rechazo israelí, los palestinos contemplan varios escenarios, como el voto electrónico, una votación en ciudades palestinas vecinas de Jerusalén o en oficinas de organizaciones internacionales.
Agencia AFP




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