Nueva Orleans (AFP) - Por primera vez luego del pasaje del huracán Katrina el 29 de agosto, los habitantes de Nueva Orleans, salvo los de las partes más bajas de un barrio que ha quedado devastado, fueron ayer autorizados a volver a sus casas para, al menos, evaluar las pérdidas.
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Luego del retorno de los comerciantes iniciado la semana pasada, el alcalde Ray Nagin alentó a la población a «mirar los daños y partir», en razón de la precariedad de las condiciones en las que se encuentra la mayoría de los barrios de la ciudad, sin agua potable ni electricidad.
Nagin flexibilizó levemente el toque de queda impuesto a los habitantes, que ahora se prolonga desde las 20 -en lugar de las 18- hasta las 6 de la mañana.
Quienes vuelven deben hacerlo equipados como para acampar (botas, provisiones, agua y pilas), y las autoridades dijeron que no disponen de estimaciones sobre el número de personas que retornaron, ni de los que tratan de permanecer en sus casas, pese a que muchas están severamente dañadas por las inundaciones.
Aunque la búsqueda de cadáveres finalizó oficialmente el martes en Luisiana luego de haberse recuperado 972 cuerpos, las autoridades sanitarias del Estado previnieron que podría haber más restos en los barrios más perjudicados, todavía parcialmente inundados.
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