Libia ratifica la pena de muerte a enfermeras y doctor acusados de infectar niños de HIV

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La Corte Suprema de Libia confirmó hoy la pena de muerte para cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino acusados de infectar con el virus del SIDA a unos 438 niños, pero el veredicto podría no ser la última palabra.

El Consejo Superior de la Magistratura, que está encabezado por el ministro de Justicia, podría ratificar o rechazar las penas o suavizarlas, en medio de fuertes presiones internacionales sobre Libia para que libere a los seis extranjeros.

Las enfermeras Kristiana Valtcheva, Nassia Nenova, Valia Tcherveniachka, Valentina Siropulo y Snejana Dimitrova, y el médico de origen palestino Ashraf Jumaa Hajuj están detenidos desde 1999, todos acusados de haber inoculado deliberadamente el virus del sida a niños de Bengasi.

Las enfermeras y el médico se declararon inocentes del cargo, pero el presidente de la Corte Suprema, Fathi Dahane, rechazó la apelación de los acusados durante una audiencia que duró cinco minutos y que se realizó en ausencia de los seis imputados.

Anoche la Fundación Khadafi, presidida por el hijo de Muammar Khadafi, Seif Al-Islam, había anunciado un acuerdo para el pago de resarcimientos a las familias de las víctimas, 438 niños infectados de los cuales 56 murieron.

El acuerdo, que cuenta con un fondo especial creado por Sofía y Trípoli bajo la égida de la Unión Europea, será presentado al Consejo Superior de las instancias judiciales que se reunirá el lunes y que puede decidir la conmutación de la pena de muerte por condenas de detención, dijo el ministro de Exteriores libio Abdel Rahmene Chalgham.

El Consejo Superior, órgano político presidido por el ministerio de Justicia, "está habilitado a tener en cuenta este acuerdo", agregó.   

Libia y Bulgaria tienen un tratado de extradición por el cual, si la pena es conmutada, los seis podrían cumplirla en su patria.

La confirmación de la condena "allanó el camino para la intensificación del diálogo político" a fin de llegar a la gracia, dijo el fiscal general de la república búlgaro, Boris Velchev.

El presidente búlgaro, Georgi Parvanov, declaró que tras la confirmación de las condenas a muerte de las enfermeras búlgaras en Libia "Bulgaria permanece en espera de medidas tempestivas de parte del Consejo Superior en Libia, para cerrar definitivamente el caso".

Parvanov agregó que "lamentablemente la decisión de hoy del tribunal libio no fue una sorpresa para nosotros".

El presidente también agradeció a "todos los socios de Europa y el mundo que se empeñaron por la justa conclusión del caso y la liberación de las enfermeras".

Luego dijo confiar en que la decisión del Consejo "será positiva" para los imputados.
Por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo "deplorar" la decisión, pero también tener "confianza en que se hallará una solución".

A su vez, el presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert Poettering, se dijo "conmocionado" por la confirmación de la pena de muerte, pero también quiso enviar "un mensaje de esperanza".

Poettering señaló que la decisión de hoy no marca "el fin del procedimiento judicial", que permite un recurso ante el Consejo Superior.

"Apelo a las autoridades libias para que muestren clemencia y adopten las medidas para abrir camino a una solución", dijo Poettering, expresando su solidaridad con las personas condenadas y las víctimas del contagio de HIV en Bengasi.

"La Corte aceptó la apelación en sus principios pero la rechaza en su contenido, por lo tanto decide ratificar el veredicto" contra los condenados, anunció el juez Fathi Dahan.

Las enfermeras y el doctor estuvieron ausentes en la audiencia en la que se anunció la confirmación de su sentencia, que fue criticada de inmediato por la UE.

"Espero aún que los acusados reciban un indulto", dijo la comisionado de Relaciones Exteriores europea, Benita Ferrero Waldner, en Bruselas.  

Ni el juez ni el abogado de las enfermeras, Hari Haralampiew, mencionaron un acuerdo anunciado ayer por una fundación libia encabezada por el hijo del presidente del país, Muammar Kadafi.

La Fundación Internacional Kadafi para las Asociaciones de Caridad, dijo que las familias de los chicos infectados con HIV alcanzaron un acuerdo con las enfermeras y el doctor, pero no precisó si incluye indemnizaciones a las familias.

El proceso desató la indignación internacional.  

La defensa contaba con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Libia está sometida a una intensa presión mundial para liberar a las seis personas que niegan haber infectado a los niños.  

El caso se convirtió en un obstáculo en las intenciones de Libia de recomponer sus relaciones con Estados Unidos y la UE.

El presidente estadounidense, George W. Bush, pidió el mes pasado la liberación de los condenados.  

Los trabajadores médicos fueron condenados en 2004, pero la Corte Suprema ordenó un nuevo juicio ante la reacción mundial.

En un fallo que sacudió a Europa, el segundo juicio terminó con la ratificación de la pena de muerte, en diciembre pasado, pese a informes periciales de que la infección por HIV abundaba en el hospital donde supuestamente ocurrieron los contagios.  

La Fiscalía insistió en que los seis condenados infectaron a los chicos intencionalmente como parte de un experimento para hallar la cura de la enfermedad.  

La defensa argumentó que los niños se infectaron por la falta de higiene del hospital.

Los acusados dijeron que fueron torturados para confesar su culpabilidad.
Algunas enfermeras denunciaron que fueron violadas.

El Consejo Superior de Justicia libio se reunirá el lunes 16 de julio para decidir si confirmar o conmutar le pena de muerte dictaminada por el tribunal militar contra las cinco enfermeras búlgaras y un médico.  

Lo informó el ministro de Exteriores libio, Abdel Rahman Shalgham, especificando que el Consejo Superior examinará una cuerdo para el pago de indemnizaciones a las familias de las víctimas, tomadas de un fondo especial creado por Sofía y Trípoli bajo la égida de la Unión Europea y anunciado anoche por la Fundación Khadafi.

El Consejo Superior, precisó el ministro, "está habilitado a tener en cuenta este acuerdo".    

Por su parte, Bulgaria queda en espera de la decisión del Consejo, declaró hoy en Sofía el vocero del ministerio de Exteriores, Dimitar Tzancev.

El vocero agregó que "Bulgaria tiene una posición bien clara en el caso de las enfermeras búlgaras", pero no tiene intención de comentar la confirmación de la condena a muerte pronunciada hoy por la Corte Suprema libia.

Bulgaria, subrayó, "está lista para reaccionar en los próximos días según los avances de la situación".

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