Londres hace "concesiones enormes" y el pacto posbrexit parece inminente

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Fuentes diplomáticas de la Unión Europea afirmaron que el diálogo estaba en la instancia "final". Sin un entendimiento, las relaciones entre ambas partes se regirían por las normas internacionales de comercio, un escenario de consecuencias económicas imprevisibles.

Londres - El Reino Unido y la Unión Europea (UE) están a punto de lograr un acuerdo posbrexit, según fuentes de Bruselas, pero las negociaciones continuaban al cierre de esta edición a tan solo ocho días de la fecha límite para una ruptura brutal.

“Estamos en la fase final”, dijo una fuente europea, agregando que existían “grandes posibilidades” de llegar a un entendimiento. Según una fuente gubernamental francesa, los negociadores británicos aceptaron hacer “concesiones enormes” en la cuestión de los derechos pesqueros, el último punto que está bloqueando estas negociaciones.

Los británicos dieron este paso en las últimas 48 horas, explicó esta fuente, sin opinar sobre si serán suficientes para lograr el esperado acuerdo.

Otros diplomáticos de Estados europeos, que tendrán que dar su visto bueno a este futuro acuerdo, se mostraron menos optimistas y advirtieron de que tienen que ver primero el texto final y ver si persisten problemas. “Estamos verificando que todo esté bien”, dijeron estas fuentes diplomáticas. Y el proceso podría llevar “toda la noche” antes de anunciar un acuerdo el jueves por la mañana “si todo va bien”, agregaron.

Una señal de que la noche se preveía larga en Bruselas es la importante cantidad de pizzas encargadas por los negociadores, una imagen que el portavoz de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tuiteó con la palabra “Suspense”.

La política pudo más que los aspectos técnicos y desde hace varios días, las negociaciones están realmente en manos de Von der Leyen y del primer ministro británico Boris Johnson.

Si las partes logran un entendimiento, el acuerdo deberá ser validado por los Estados miembros, un proceso que puede llevar varios días, aunque quedará tiempo para que se aplique de manera provisional desde el 1 de enero, cuando el Reino Unido abandona oficialmente el mercado único. El texto tendrá que ser validado después por el Parlamento europeo.

Sin un acuerdo, las relaciones entre ambas partes se regirían por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un escenario de consecuencias económicas imprevisibles que conlleva aranceles y cuotas, y la multiplicación de formalidades burocráticas que pueden conllevar atascos y retrasos en las entregas.

Una perspectiva funesta para el Reino Unido, ya sacudido esta semana por las consecuencias de la aparición de una nueva cepa del coronavirus, más contagiosa, que ha aislado en gran medida al país.

Lograr un acuerdo en diez meses, aunque cuatro años y medio después del referéndum sobre el brexit, constituiría una proeza para Londres y Bruselas, sobre todo para un acuerdo de esta envergadura, pues negociaciones así suelen demorar años.

Hicieron falta dos años y medio para negociar el acuerdo de retirada que sellaba la salida británica, concluido a finales de 2019, un texto que aporta una seguridad jurídica a los expatriados de ambos lados del canal de la Mancha y garantías sobre el mantenimiento de la paz en la isla de Irlanda. Con este acuerdo, la UE ofrecería a su antiguo miembro un acceso inédito sin aranceles ni cuotas para su inmenso mercado de 450 millones de consumidores.

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