Los Cristóbal de Lula
También Brasil tiene problemas con el juego, especialmente el presidente Lula da Silva, a quien acaba de estallarle en las manos un (otro) serio escándalo. Incontrolable, acaso por lo politizada que está, la policía federal de ese país lanzó la operación «Jaque Mate» contra la mafia del juego clandestino. Sólo que el propio mandatario quedó atrapado en ese peligroso ajedrez debido a la aparente implicación de su hermano mayor, Genival da Silva, y de su compadre. El caso, que causa conmoción en Brasil, es lo último que necesita un Lula tan ávido como imposibilitado de dejar atrás los escándalos que signaron su primer gobierno. Hace apenas diez días había perdido a su ministro de Energía, acusado de recibir coimas de una constructora. El logro de su reelección, las alabanzas internacionales a su liderazgo y la bonanza de la economía brasileña -ganada a fuerza de racionalidad y firmeza- presagiaban un segundo mandato apacible. Pero el fantasma de la corrupción siempre reaparece.
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Luiz Inácio Lula da Silva se seca el sudor durante una visita
al memorial del Mahatma Gandhi en Nueva Delhi. La
nueva denuncia de corrupción contra su hermano mayor,
Genival (abajo), le augura más bochornos.
Las sospechas alcanzan también a un compadre del mandatario: Darío Morelli Filho, uno de cuyos hijos es ahijado de Lula, fue detenido por la policía federal acusado de vínculos con la mafia del juego ilegal.
En medio de una fuerte conmoción política, el presidente Lula da Silva salió a defender la inocencia de su hermano y a su compadre, pero aclaró que cada uno de «los 190 millones de brasileños están sometidos a la Justicia».
El jefe de Estado, que supo del caso en Nueva Delhi, donde estaba en visita oficial, consideró a Genival como «el mejor hermano» que tiene y afirmó que «es una persona extraordinaria». Sobre Morelli Filho, Lula matizó que la verdad se sabrá una vez que concluya la investigación.
«Aquellos que son inocentes, serán inocentes, y aquellos que sean culpables, serán castigados», afirmó Lula, quien expresó confianza en la policía federal, que en su opinión está «realizando un trabajo extraordinario» contra la corrupción.
Genival es el mayor de los 22 hijos que el labriego analfabeto Arístides da Silva tuvo con su esposa Eurídice, conocida como «doña Lindú», y con la prima de ésta, Valdomira, a quien la familia llamaba cariñosamente «Mocinha».
Como su hermano Lula, Genival fue obrero metalúrgico y sindicalista y se jubiló hace varios años. Su nombre fue mencionado en muchas de las denuncias de corrupciónque, desde 2005, fueron hechas contra el gobierno.
Genival fue acusado entonces de «tráfico de influencias», pero una investigación iniciada sobre el asunto por el Congreso fue archivada el año pasado sin que se llegara a probar nada en su contra.
«Estamos impresionados. Nunca se ha visto nada tan deplorable en la política y la democracia brasileña», declaró el senador Arthur Virgilio, jefe de la bancada parlamentaria del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
El líder parlamentario del también opositor Partido Demócrata, Onyx Lorenzoni, manifestó su preocupación por el hecho de que «la primera familia esté siendo investigada» y dijo que esa formación analizará la posibilidad de pedir una investigación parlamentaria.
Familiares de Lula, por su parte, salieron en defensa del hermano del presidente y aseguraron que no tiene nada que ver con el asunto.
«No se puede ni negar algo que no existe», afirmó Edson Inácio da Silva, hijo de Genival y sobrino de Lula, sobre las sospechas que existen sobre su padre.
A vínculos del juego ilegal con líderes del Partido de los Trabajadores (PT) se debió precisamente el primer gran escándalo de corrupción que estalló desde que Lula llegó al poder, en 2003.
Cuando Lula cumplía un año de gobierno, un dirigente del PT que trabajaba en la Presidencia fue acusado de extorsionar a esas mafias para que colaboraran financieramente con el partido. El caso dio lugar a una comisión parlamentaria que investigó el asunto y pidió procesar a 79 personas, entre dirigentes políticos, empresarios y funcionarios públicos.



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