12 de noviembre 2004 - 00:00

Los peligros de la sucesión del caudillo

Si bien la muerte de Yasser Arafat será llorada y respetada por toda la comunidad política internacional, lo cierto es que tal como dijo el reelecto presidente estadounidense George W. Bush, el fallecimiento del líder palestino abre una nueva esperanza hacia la paz.

Arafat -junto a sus lugartenientes que ahora bregan por el poder- fue acusado en los últimos años de dilapidar grandes cantidades de dinero en su propio beneficio. Se ha demostrado la existencia de cuentas a su nombre en paraísos fiscales con montos varias veces millonarios. Incluso la revista «Forbes» lo ha incluido entre los líderes mundiales con mayor fortuna, superando por caso a la reina Beatriz de Holanda.

• Ayudas económicas

También es público que luego de los primeros acuerdos de paz con Israel en Oslo, se acordó que los montos de los impuestos que ese país cobrase a ciudadanos palestinos serían girados a la cuenta personal de Arafat, que administraría esos fondos a su voluntad para financiar la debacle de sus opositores políticos dentro de territorios palestinos.

Paralelamente a estas ayudas económicas de distintos organismos internacionales, otro flujo financiero llegaba a manos palestinas, pero a otras manos: las de Hamas. Los petrodólares sauditas comenzaron a llegar a las arcas de un partido que era liderado por un clérigo islámico y que abogaba por la instauración de un Estado palestino islámico, contrario al ideal laico y panarabista de Arafat.

•Avance

Con esos petrodólares, Hamas construyó escuelas, universidades, hospitales y centros de asistencia social (al mismo tiempo que financió atentados contra intereses israelíes), pasando a constituirse como un virtual Estado paralelo al comandado por Arafat. La popularidad del movimiento islámico comenzó a trepar de forma inversa a la del rais.

Hoy un importante numero de niños palestinos son educados con los programas de formación que Hamas redacta, lo que asegura que el futuro de la sociedad palestina se inclinará mucho más hacia el fundamentalismo islámico.

Arafat ya no está, pero Hamas sigue avanzando. Ya no se puede volver atrás, pero sí se puede corregir el pasado para prevenir el futuro.

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