7 de junio 2004 - 00:00

Los restos de Reagan 5 días en Washington

Grandes honores se rinden al hombre que, con el actual papa Juan Pablo II, dio el golpe final al ya declinante marxismoleninismo de la Unión Soviética y preparó el derrumbe del Muro de Berlín (9 meses después de que concluyeransus 8 años en la presidencia de los Estados Unidos). Reagan impregnó al mundo de más amor por la libertad.

Esta foto, del 12 de setiembre de 1990, muestra a Ronald Reagan, el hombre que precipitó el fin de la Guerra Fría, picando un tramo del Muro de Berlín. Los estadounidenses multiplican los gestos de dolor por su desaparición.
Esta foto, del 12 de setiembre de 1990, muestra a Ronald Reagan, el hombre que precipitó el fin de la Guerra Fría, picando un tramo del Muro de Berlín. Los estadounidenses multiplican los gestos de dolor por su desaparición.
Washington (EFE, AFP, El Mundo, ASN) - Estados Unidos vivió ayer una jornada de luto y recuerdo a Ronald Reagan, muerto el sábado a los 93 años, y todos los análisis y evocaciones lo rescataron como el hombre que ganó la Guerra Fría y devolvió la unidad y el sentido de destino al país.

Con una remarcable unanimidad, todos los observadores convocados por los medios de comunicación lo consideraron como el hombre que, en una alianza implícita con el papa Juan Pablo II, logró terminar con las dictaduras comunistas de Europa, precipitar la caída del Muro de Berlín (aunque esto aconteció ya durante el mandato de su heredero político, George Bush padre) y el fin de la Guerra Fría y la carrera nuclear.

En lo económico, también hay consenso de que su política, resumida en la «revolución conservadora» de los años '80, permitió a Estados Unidos retomar su dinamismo y su liderazgo mundial.

Una minoría lo acusa de haber disparado el déficit fiscal con su fuerte énfasis en el gasto militar (el modo de sacar de la carrera a la URSS) y su amplia rebaja de impuestos, pero lo cierto es que bajo su mando el país recuperó el crecimiento y la estabilidad tras el estancamiento y la inflación de la década del '70.

• Homenaje

Ronald Reagan tendrá un homenaje en la sede del Congreso y el viernes un funeral de estado en la Catedral Nacional de Washington, antes de ser enterrado en la bibliotecamuseo que lleva su nombre, en su estado de California, del que fue gobernador. El féretro con sus restos será expuesto hoy y mañana en la biblioteca-museo Reagan de Simi Valley ( California), para que los ciudadanos acudan a despedirse, anunció Joanne Drake, jefa de Gabinete de Reagan.

El lugar de su sepultura fue elegido por el propio Reagan, en lo alto de las colinas de Simi Valley, a unos 30 kilómetros de Los Angeles, de cara al mar y rodeado de robles.

El sello presidencial grabado en bronce ha marcado durante años el emplazamiento de una última morada, donde una losa de piedra caliza sellará para siempre la vida de uno de los presidentes más populares en EstadosUnidos. Un fragmento del Muro de Berlín, cuyo derribo fue una consecuencia de la política de Reagan de aplicar mano dura al comunismo soviético, dará sombra a la sepultura.

Las familias de los presidentes son las que eligen si se realiza una ceremonia de Estado. La última vez que hubo un funeral de este tipo fue en 1973, con
Lyndon B. Johnson. La familia de Richard Nixon declinó esa opción.

Se espera que a los funerales por Reagan asistan importantes dirigentes extranjeros, tanto en actividad como retirados. En este sentido, los líderes del Grupo de los 8, que participan en la cumbre de Sea Island (Georgia) entre mañana y el jueves, podrían acudir fácilmente, aunque aún no se ha producido un anuncio oficial.

La capital de Estados Unidos, que está normalmente bajo un elevado nivel de vigilancia por el temor a atentados terroristas, será objeto de medidas de seguridad adicionales.

• Legado

Mientras las banderas de centros oficiales ondeaban a media asta y muchos ciudadanos seguían acudiendo a la casa del ex presidente en Los Angeles y a la funeraria de Santa Monica a la que se trasladó su cuerpo, donde depositan flores, mensajes y otros recuerdos, el resto del país recordó ayer su legado. Las cadenas de TV y las emisoras de radios emitieron programas especiales, mientras que algunos diarios publicaron suplementos especiales, y las revistas semanales debieron cambiar totalmente sus ediciones de hoy.

En televisión se repitió de forma constante el famoso fragmento del discurso que Reagan pronunció el 12 de junio de 1987, frente al Muro de Berlín: «Secretario general -dijo al dirigirse al entonces líder soviético
Mihail Gorbachov-, si usted busca la prosperidad para la URSS y la libertad para Europa Oriental, venga aquí, a esta puerta. Señor Gorbachov, abra esta puerta. Señor Gorbachov, derribe este muro».

Políticos, tanto activos como retirados, igual que analistas y gente que lo conoció destacaron su optimismo, su sentido del humor y sus dotes de «gran comunicador», que fue lo que le permitió ganarse a sus conciudadanos.

Muchos dirigentes del Partido Demócrata se sumaron con entusiasmo a los homenajes, y
el candidato presidencial John Kerry incluso suspendió su campaña en señal de luto.

El congresista demócrata Ed Markey (Massachusetts) señaló incluso que Reagan fue para los republicanos lo mismo que John F. Kennedy para los demócratas: «Un símbolo de la filosofía del partido» y un inspirador de jóvenes que siguen sus pasos políticos.

En general, los elogios y homenajes pasaron por alto algunos de los aspectos más discutidos de Reagan, como el papel de su gobierno (1981-1989) en las guerras civiles de Centroamérica de la década del '80, su apoyo a la Sudáfrica racista o las tensiones que generó con algunos aliados europeos la carrera armamentista con el bloque soviético. El escándalo Irán-Contras es el más recordado, ya que afectó la legalidad estadounidense, aunque, en lugar de repasarse la responsabilidad de Reagan, ayer se alababa la forma en que logró sobrevivir políticamente.

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