29 de octubre 2002 - 00:00

Lula se comprometió a honrar los compromisos financieros

Luiz Inácio Lula Da Silva trató de calmar los mercados y prometió un gobierno capaz de atender la pobreza sin descuidar las cuentas públicas ni el pago de la deuda externa. Pero los operadores no le abrieron todavía el crédito y desconfían porque para ellos sus anuncios no tienen convicción. Ayer la Bolsa cayó 4% y el dólar subió 1,34% a 3,78 reales. Lula anunció que convocará a un «pacto nacional por Brasil», una frase que trae más inquietudes que confianza. En tanto, los dirigentes del PT comenzaron a trabajar con el gobierno para la transición. Lula y Fernando Henrique Cardoso se reunirán en Brasilia, para anunciar los equipos que trabajarán hasta la sucesión presidencial. La victoria de Lula provocó frases de compromiso de muchos gobernantes en el mundo y euforia en los partidos de izquierda latinoamericanos. Quien tuvo menos diplomacia fue el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O'Neill, quien dijo que debe haber cordura al tomar decisiones económicas. El titular del FMI, Horst Köhler, señaló en Washington que Lula tiene «una oportunidad histórica» para cambiar al Brasil. Otra frase de compromiso.

En su primer pronunciamiento, luego de la aplastante victoria electoral del domingo, Lula recalcó sus intenciones de honrar la deuda del país de 260.000 millones de dólares y anunció medidas para combatir el hambre.
En su primer pronunciamiento, luego de la aplastante victoria electoral del domingo, Lula recalcó sus intenciones de "honrar la deuda del país de 260.000 millones de dólares" y anunció medidas para combatir el hambre.
Brasilia (Reuters, ANSA, EFE) - El flamante presidente electo de Brasil, el izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva, se comprometió ayer a mantener la inflación bajo control y a honrar los pesados compromisos financieros del Estado, priorizando la lucha contra el hambre y la pobreza que azotan al país.

«No hay soluciones milagrosas para la deuda social acumulada en este último período, pero es preciso comenzar desde el primer día de gobierno», dijo Lula en su primer pronunciamiento tras la aplastante victoria electoral que logró el domingo.

«Nuestra victoria significa una propuesta alternativa y el inicio de un nuevo ciclo histórico para Brasil», agregó en un cuidado discurso que leyó ante cientos de periodistas en un hotel de San Pablo. «No hay duda de que la mayoría de la sociedad votó por la adopción de otro ideal de país. La mayoría de la sociedad brasileña votó por la adopción de otro modelo económico y social, capaz de asegurar la recuperación del crecimiento, del desarrollo económico con generación de empleo y distribución de renta», afirmó.

• Mejores condiciones

Lula ratificó sus propuestas de campaña, explicitando que en la presidencia buscará conciliar la búsqueda de una mejora de las penosas condiciones sociales de gran parte de la población de Brasil con el mantenimiento del orden macroeconómico del país.

Haciendo gala de un excelente humor, Lula, quien resultó electo en su cuarto intento de llegar a la presidencia, prometió honrar la abultada deuda del país de 260.000 millones de dólares e indicó que será esencial para la recuperación de la economía el apoyo de los organismos multilaterales de crédito.

El ex obrero metalúrgico, electo con una inédita mayoría de más de 60% de los votos válidos el día que cumplió 57 años, será el primer mandatario de izquierda en gobernar el país, que tiene la novena mayor economía y la cuarta peor distribución del ingreso del planeta.

Lula heredará el 1 de enero un país con un lento crecimiento económico, creciente desempleo y elevados índices de criminalidad en sus principales centros urbanos, además de una secular pobreza en una importante faja de sus 170 millones de habitantes. En los últimos meses la marcha del líder de izquierda hacia la presidencia agitó los mercados financieros de Brasil y causó preocupación en inversores internacionales, pero terminaron por aceptar la semana pasada la inevitabilidad de su victoria.

Lula, líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT), abandonó sus posturas radicales del pasado y llegó al poder aliado con el centroderechista Partido Liberal (PL), quien colocó al empresario
José Alencar como su compañero de fórmula. En un esbozo de lo que serán los objetivos de su gobierno en materia de política exterior, Lula dijo que dará prioridad a la unión aduanera Mercosur, que Brasil conforma con la Argentina, Paraguay y Uruguay, aunque también indicó que buscará acuerdos comerciales con terceros países.

El saliente presidente,
Fernando Henrique Cardoso, en el segundo de dos mandatos consecutivos iniciados en 1995, indicó que las palabras de Lula mostraban «un camino de responsabilidad y de continuidad que es necesario para Brasil».

Cardoso, un prestigioso sociólogo que respaldó al derrotado candidato
José Serra, de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) dijo que sentía emoción y satisfacción por poder entregar la jefatura del Estado a un líder operario.

• Pacto

Lula prometió impulsar un «pacto nacional» con partidos políticos y grupos sociales, y empeñarse «personalmente» en impulsar reformas vistas como imperativas, especialmente en el área tributaria y de la deficitaria seguridad social.

El ex líder sindical tendrá una primera reunión en calidad de presidente electo con Cardoso hoy por la mañana en Brasilia, en un encuentro que marcará el inicio formal del proceso de transición hacia el nuevo gobierno. Lula designará mañana a los primeros nombres de su equipo, luego de su visita a Cardoso, con la cual se iniciará la transición hacia el nuevo gobierno (ver aparte).

El ex obrero, hijo de padres analfabetos, que no concluyó el colegio primario y jamás ocupó un cargo ejecutivo público, aseguró que gobernará Brasil con todos los sectores sociales, incluyendo los empresarios, y no sólo con el PT.

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