1 de diciembre 2020 - 00:00

Macron dio marcha atrás con el proyecto que impedía filmar a policías

El plan, ahora desactivado, provocó masivas manifestaciones el último sábado, las que derivaron en graves hechos de violencia. Un sonado caso de brutalidad de efectivos se mezcló en el debate.

París - El Gobierno francés cedió a la fuerte presión popular y decidió ayer proponer una nueva redacción del artículo clave de la controvertida ley de seguridad global, que impulsaba la prohibición de tomar imágenes de operaciones policiales en las protestas.

En rueda de prensa, Christophe Castaner, líder parlamentario del partido del presidente Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM), anunció ayer que van a “proponer una nueva redacción completa” del artículo 24 relativo a la libertad de prensa” ante lo que denominó como “incomprensión suscitada no solo entre los periodistas sino entre la población en general”.

Las masivas protestas contra el controvertido proyecto, que prohíbe fotografiar a efectivos de seguridad, derivaron en graves enfrentamientos el sábado que dejaron numerosos heridos, entre ellos 98 policías, y 81 civiles detenidos.

“Evaluación final: 98 heridos entre policías y gendarmes”, informó ayer a la tarde el ministro del Interior, Gérald Darmanin, en su cuenta en Twitter, y agregó: “Los responsables de esta violencia deben ser llevados ante los tribunales”.

Asimismo, los informantes reportaron 81 detenidos luego de que el viernes fueran arrestados otros 46 manifestantes, según fuentes del Ministerio del Interior citadas por la televisora BFMTV y la agencia de noticias Sputnik.

Sin embargo, fuentes extraoficiales mencionaron que también hubo heridos entre los manifestantes.

Más de 130.000 personas protestaron el sábado en toda Francia, 46.000 de ellas en la capital, París, contra el proyecto de ley de seguridad global aprobado la semana pasada por la Asamblea Nacional (Cámara baja) y pendiente de análisis en el Senado.

La iniciativa impone multa o prisión de un año a quienes difundan imágenes u otros elementos que permitan identificar a policías en el cumplimiento de sus funciones con el fin de “atentar contra su integridad física o mental”.

El proyecto generó fuertes críticas por parte de las asociaciones de periodistas, que temen que se les prohíba filmar o fotografiar las acciones de la policía durante las protestas, restringiendo la libertad de los medios de comunicación, pese a que Macron suele declararse enfáticamente en su favor y repudiar todo acto que la erosione.

El anuncio se produjo después de que Macron se reuniera al mediodía con el primer ministro, Jean Castex; el del Interior, Gérald Darmanin, y el de Justicia, Eric Dupond-Moretti, junto a los líderes parlamentarios de los partidos de la mayoría gubernamental, Castaner, Patrick Mignola (MoDem) y Olivier Becht (Agir).

El artículo objeto del repudio popular estipulaba que las fotos de los agentes en acción con el objetivo de perjudicar el bienestar físico o mental de los mismos podrían ser penadas con hasta un año de cárcel y una multa de 45.000 euros.

La polémica se produce en el marco de un caso de brutalidad policial que conmueve a una sociedad que se pregunta qué herramientas tendría contra posibles abusos bajo el proyecto original de Macron.

Cuatro policías fueron imputados y dos de ellos encarcelados en el marco de las diligencias abiertas por la paliza propinada a un ciudadano negro en París.

Un juez de instrucción acusó a tres de los cuatro policías de “violencia voluntaria por persona depositaria de la autoridad pública” y por “mentir en escritura pública”, como pedía la Fiscalía de París.

Se trata de los tres policías que aparecen en un video divulgado el jueves, grabado por cámaras de seguridad de un estudio de música, donde se ve a los policías golpeando al productor Michel Zecler, hecho calificado de “vergüenza” por el propio Macron.

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