Vota Madrid entre la hegemonía del PP, la división de la izquierda y la posible ruptura del tabú ultra

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La conservadora Díaz Ayuso va hoy por la reelección, pero si no obtiene mayoría se dice abierta a una alianza con la derecha dura de Vox. Culmina una campaña plagada de polémicas por la pandemia y amenazas de muerte, y dominada por el clivaje democracia-extremismo.

Madrid - Madrid votará hoy para renovar su legislatura y su administración regional en elecciones que pueden llevar a su actual líder, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, a cerrar una polémica alianza con la ultraderecha. Ese hecho, sumado las amenazas de muerte contra grandes figuras registradas durante la campaña y a la particular situación política del país, da a la cita una dimensión nacional, en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, e arriesga a sufrir un duro revés.

Díaz Ayuso, del Partido Popular (PP), formación que gobierna esa región autónoma desde hace 26 años, obtendría un claro triunfo, según pronostican las encuestas, pero sin mayoría propia en el legislativo, lo que podría llevarla a formar una cuestionada alianza con el extremista partido Vox.

Sin embargo, el Partido Socialista (PSOE), al que pertenece Sánchez, la alianza de izquierda Unidas Podemos y una escisión de esta última, Más Madrid, aún apuestan a dar el golpe en la sumatoria de bancas y a plantearse como una alternativa de poder.

Más de 5,1 millones de votantes de la región de Madrid, que incluye a la capital española, deberán elegir a 136 legisladores, cuatro más que los que actualmente conforman la Asamblea, en virtud del crecimiento de la población, por lo que la mayoría absoluta se situará en 69 bancas.

Isabel Díaz Ayuso es la presidenta de la comunidad desde 2019 y va por la reelección, en tanto que Rocío Monasterio es la candidata de Vox.

El candidato del PSOE es Ángel Gabilondo, el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias lidera la lista de Unidas Podemos y la sorpresa de la campaña, Mónica García, una médica feminista, es la representante de Más Madrid.

Más Madrid es una escisión de Podemos encabezada por el diputado Íñigo Errejón, y su entrada en la liza amenaza seriamente el peso en la región que ha tenido hasta ahora el PSOE.

Los comicios se producen tras una feroz campaña, de una hostilidad con pocos antecedentes, cuyo punto de inflexión fue el envío de balas dentro de cartas dirigidas a Iglesias, al líder socialista José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno entre 2004 y 2011, y al actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, entre otras personalidades.

La tensión obturó toda posibilidad de debate y polarizó la campaña hasta el punto de que cada sector político buscó definir la agenda en base a las antinomias “democracia-fascismo”, desde la izquierda, y “libertad o comunismo”, desde la derecha.

Las elecciones decidirán el liderazgo de la región de 6,6 millones de habitantes, cuyo PBI per cápita es el más elevado de España, pero que también acumula desde el inicio de la pandemia del nuevo coronavirus el mayor número de contagios y de muertes.

Las elecciones debían celebrarse dentro de dos años, pero fueron convocadas de manera anticipada luego de que Díaz Ayuso, de 42 años, rompiera su coalición con el liberal partido Ciudadanos con la esperanza de capitalizar en las urnas la simpatía ganadas por su oposición a las restricciones impuestas por el Gobierno central de Sánchez.

“El problema de Madrid es Pedro Sánchez; nos intentaban obligar a cerrar Madrid, nos exigieron un estado de alarma a la carta, falso, y sin informes sanitarios, y dije que ‘no en absoluto’. No pienso cerrar Madrid porque no hay motivo, porque no me da la gana y porque nadie me chantajea”, dijo la dirigente.

Los comicios son cruciales para del futuro del centro político español, un espacio que puede quedar vacío si Ciudadanos –como anticipan las encuestas–, no logra el 5% necesario para entrar en el Parlamento regional y convertirse en bisagra clave para cualquier Gobierno.

Golpeado tras disputarle a los conservadores del PP la hegemonía de la derecha española hace solo dos años, Ciudadanos se juega una de sus últimas cartas en Madrid.

El miércoles pasado, último día antes de que la veda electoral prohibiera publicar sondeos, las cifras mantenían primero al PP, con cerca del 41% de los votos, seguido por el PSOE, con un 21%, luego Más Madrid, con un 16%, Vox entre el 9% y el 10%, Unidas Podemos, 7 y Ciudadanos, con el 4%.

Ayuso insiste en que prefiere no depender de nadie para gobernar, pero en distintas ocasiones dijo que pactar con Vox “no sería el fin del mundo”, una frase con la que evidencia que no descarta saltar el límite con respecto a la ultraderecha que los conservadores sí aplican en otros países.

Durante dos años, Vox apoyó al Gobierno autónomo, pero esa compromiso nunca pudo formalizarse porque Ciudadanos se oponía a que el partido ultra ingresara en una alianza formal.

En ese estado de ánimo, Sánchez fue el encargado de cerrar el acto de campaña del PSOE, en el que animó a los madrileños a votar en defensa de la democracia ante la amenaza del ascenso de Vox, pero también para evitar que Ayuso, a quien comparó con el expresidente estadounidense Donald Trump, protagonice un giro populista en el PP.

“Va a pactar con la ultraderecha xenófoba, machista y homófoba y dice además que no es el fin del mundo; no lo será, pero sí puede ser el principio del fin de la democracia”, exclamó Sánchez.

Iglesias, en tanto, pidió una movilización extraordinaria contra la ultraderecha y contra Díaz Ayuso, a la que calificó como “una imitadora de Donald Trump”.

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