26 de julio 2007 - 00:00

Mal pronóstico para el plan oficial

San Pablo - El plan de urgencia anunciado por el gobierno brasileño tras la catástrofe aérea de San Pablo puede agravar a corto plazo el caos del sistema aeronáutico y encarecer el precio de los pasajes, estimaron expertos.

El plan apunta a descongestionar el aeropuerto de Congonhas en San Pablo tras diez meses de crisis marcados por retrasos y cancelaciones de vuelos, fallas en el sistema y caos en los aeropuertos.

Escenario del accidente del martes 17, cuando un Airbus de la aerolínea TAM se estrelló con un saldo de unos 200 muertos, Congonhas, ubicado en el corazón de San Pablo, tuvo un desarrollo exponencial. Anualmente recibe 18,5 millones de pasajeros, una cantidad que supera su capacidad teórica de 12,5 millones, y es un punto clave para el tráfico aéreo de todo Brasil.

«Algo estaba errado y nadie quería verlo», dijo Apostole Lack Chryssafidis, presidente de Abetar, la asociación de empresas regionalesde transporte aéreo que aprobó las medidas. En los próximos dos meses, Congonhas no podrá ser utilizado como escala o conexión de vuelos ni tampoco recibir aviones chárter o fletados. La cantidad de pasajeros disminuirá así 20 o 30%, según Chryssafidis.

Actualmente, un vuelo entre Porto Alegre (Sur) y Belem (Norte) hace escala en San Pablo (Sudeste) para embarcar pasajeros. Las compañías buscan así un mayor aprovechamiento de los aparatos, lo que les permite bajar costos y ofrecer billetes más baratos.

  • Perturbaciones

    Otras ciudades, como Rio de Janeiro, Belo Horizonte (Sudeste) y Brasilia, o aeropuertos situados en los alrededores de San Pablo, se encargarán ahora de las escalas.

    «La reorganización de la red aérea va a provocar perturbaciones», dijo Fernando Martini Catalano, profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de San Pablo.

    Para Catalano, además, «las compañías van a pagar el costo» del reforzamiento de la seguridad. «Una de las consecuencias inmediatas es que los billetes van a subir» de precio, estimó.

    «La cantidad de pasajeros diminuirá» porque «una parte de la población comenzó a viajar en avión gracias a los precios bajos», advirtió el analista Rogério Camilo, de la consultora Lafis.

    Para los analistas, el transporte aéreo brasileño es víctima de su éxito. Se democratizó en los últimos años con la implantación en 2001 del modelo «bajo costo, baja tarifa» lanzado por la compañía Gol, actualmente la número dos del mercado detrás de TAM. La infraestructura, en cambio, no acompañó ese desarrollo, según Catalano.

    «El transporte aéreo tiene un déficit de inversiones desde hace mucho tiempo», señaló Rogério Camilo.

    Escéptico, considera que las soluciones del gobierno son «complicadas y poco eficaces», por cuanto «es en San Pablo en donde está concentrada la demanda brasileña».

    «La crisis va a empeorar», debido a que «la infraestructura no está preparada para esa reorganización», señaló. No existe una conexión rápida con el aeropuerto internacional de Guarulhos, en las afueras de San Pablo, y el aeropuerto de Campinas, a 75 km, no dispone de pasarelas para los pasajeros.

    La construcción de un tercer aeropuerto en San Pablo está prevista por el gobierno, pero llevará al menos 6 años.
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