Mal pronóstico para el plan oficial
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Otras ciudades, como Rio de Janeiro, Belo Horizonte (Sudeste) y Brasilia, o aeropuertos situados en los alrededores de San Pablo, se encargarán ahora de las escalas.
«La reorganización de la red aérea va a provocar perturbaciones», dijo Fernando Martini Catalano, profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de San Pablo.
Para Catalano, además, «las compañías van a pagar el costo» del reforzamiento de la seguridad. «Una de las consecuencias inmediatas es que los billetes van a subir» de precio, estimó.
«La cantidad de pasajeros diminuirá» porque «una parte de la población comenzó a viajar en avión gracias a los precios bajos», advirtió el analista Rogério Camilo, de la consultora Lafis.
Para los analistas, el transporte aéreo brasileño es víctima de su éxito. Se democratizó en los últimos años con la implantación en 2001 del modelo «bajo costo, baja tarifa» lanzado por la compañía Gol, actualmente la número dos del mercado detrás de TAM. La infraestructura, en cambio, no acompañó ese desarrollo, según Catalano.
«El transporte aéreo tiene un déficit de inversiones desde hace mucho tiempo», señaló Rogério Camilo.
Escéptico, considera que las soluciones del gobierno son «complicadas y poco eficaces», por cuanto «es en San Pablo en donde está concentrada la demanda brasileña».
«La crisis va a empeorar», debido a que «la infraestructura no está preparada para esa reorganización», señaló. No existe una conexión rápida con el aeropuerto internacional de Guarulhos, en las afueras de San Pablo, y el aeropuerto de Campinas, a 75 km, no dispone de pasarelas para los pasajeros.
La construcción de un tercer aeropuerto en San Pablo está prevista por el gobierno, pero llevará al menos 6 años.




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