El conductor de colectivos paraguayo Ramón Vera, de 48 años, se crucificócon clavos de 30 centímetros insertados en cada mano. Con él ya son tres los choferes que protestan en condiciones similares frente a la Secretaría de Transporte del Area Metropolitana en Asunción, por el cierre de la empresa de colectivos para la que trabajaban.
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