A continuación, algunos de los pros y contras que han surgido sobre el plan de El Salvador, lanzado en junio.
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Remesas
El año pasado los salvadoreños enviaron a su país casi 6,000 millones de dólares desde el extranjero, sobre todo desde Estados Unidos. La suma equivale a cerca del 23% del Producto Bruto Interno (PIB) del país. El Gobierno considera que las familias podrían ahorrarse en conjunto u$s400 millones en comisiones.
Impacto ambiental
El plan de bitcoin de El Salvador ha puesto bajo la lupa por su huella de carbono. Extraer moneda digital del ciberespacio requiere grandes cantidades de energía y las emisiones mundiales de CO2 de la industria del bitcoin se han elevado a 60 millones de toneladas, equivalente a los gases de escape de unos nueve millones de coches, según un reporte de marzo de Bank of America. Bukele prometió que en el futuro cercano se utilizará energía renovable de los volcanes del país.
Cumplimiento normativo
La medida ha provocado advertencias de que podrían aumentar los riesgos regulatorios, financieros y operativos para las instituciones financieras, entre ellas las normas internacionales contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha citado preocupaciones legales.
Divisas
Bukele Cre creó un fideicomiso de 150 millones de dólares para permitir la conversión de bitcoins en dólares, pero persisten las dudas sobre cómo el país evitará los riesgos vinculados a las fuertes fluctuaciones de la moneda digital, cuyo valor puede variar en cientos de dólares en un día.



