El jefe del FBI, Robert Mueller; y el fiscal general, John Ashcroft, ayer al anunciar una fuerte reforma en la policía federal norteamericana.
Washington (Reuters, DPA, ANSA, AFP) - El gobierno de George W. Bush decidió emprender una profunda reforma contra FBI, que buscará potenciar las unidades de combate del terrorismo con el aporte de 2.500 hombres, entre nuevas incorporaciones y traslados de agentes, tras las críticas recibidas en las últimas semanas por no haber tomado en cuenta serias advertencias antes de los ataques del 11 de setiembre. Paralelamente, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) volvió a ponerse en el ojo de la tormenta ayer, cuando se supo que hace dos años uno de sus agentes destruyó numerosos emails de supuestos terroristas de Al-Qaeda, para disimular un error en un programa de intercepción de mensajes de Internet. «Necesitamos un enfoque distinto. Nuestra capacidad analítica no está donde debiera estar», dijo Robert Mueller, director del FBI, al anunciar la segunda etapa de una reorganización masiva. «Necesitamos cambiar, y de hecho estamos cambiando.» Durante casi un siglo, los objetivos del FBI fueron principalmente la mafia, los asesinos en serie y los espías rusos.
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El plan prevé que un total de 3.718 agentes federales, estatales y locales recibirán instrucciones de concentrarse en actividades terroristas. El número representa un incremento de los 2.178 actuales, e incluye a 480 agentes del FBI que serán transferidos desde unidades de lucha contra las drogas, delitos de cuello blanco y crímenes violentos. El organismo ya había empezado a reclutar más de 900 agentes con conocimientos de idiomas, tecnología y análisis.
También será creada una Oficina de Inteligencia, encabezada por un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Un total de 25 especialistas de la CIA serán asignados a la FBI y se prevé también una profunda renovación tecnológica, ambas cosas para reforzar el espionaje interno.
«Creo que es justo decir que después del 11 de septiembre quedó más claro que nunca que teníamos que cambiar», agregó Mueller. Al anunciar una lista de 10 prioridades para la agencia, Mueller dijo que el FBI protegería a Estados Unidos de ataques terroristas, espionaje y ataques cibernéticos o delitos de alta tecnología. Un mecanismo de respuesta antiterrorista más ágil incluirá el uso de «escuadrones móviles» por todo el mundo.
Las medidas son parte de una reorganización lanzada por Mueller a fines de 2001, pero se registra en medio de críticas de legisladores, la prensa e incluso de algunos miembros de la FBI, que indican que la oficina que dirige Mueller no interpretó señales antes de los atentados del 11 de septiembre, una de las cuales fue un informe de un agente de Phoenix que alertaba sobre la presencia de terroristas de Al-Qaeda en escuelas de aviación dos meses antes de los ataques, a lo que se suma haber mantenido esta información en secreto aún ocho meses después de los atentados.
En tanto, los e-mails eliminados, según lo conocido ayer, habían sido detectados por el famoso Carnívoro, un controvertido software creado para vigilar e-mails sospechosos. El motivo de la destrucción fue que el técnico del FBI de Denver encargado de utilizar el sistema, entonces en etapa experimental, se dio cuenta de que la red era demasiado amplia y daba abundante información innecesaria. Un memorándum interno del 5 de abril de 2000 reveló que el técnico resultó tan molesto por el inconveniente, que destruyó «todos los e-mails interceptados, entre ellos los del sospechoso». El agente temió consecuencias legales de su error por presunto ataque a la privacidad.
Otra probable omisión habría ocurrido por parte de la policía italiana, según informó «Los Angeles Times». El fiscal antiterrorista de Milán habría sugerido que las autoridades policiales fueron informadas de un diálogo grabado a un terrorista yemení, que en egipcio habló de «atentados que nunca se olvidarán concebidos por un loco». Habría mencionado a «aviones, cielo» y «saldrá en todos los diarios del mundo», aunque funcionarios de inteligencia de EE.UU. no tienen certeza sobre el origen y fecha de esa hipotética conversación.
En Nueva York, a 261 días de los atentados, hoy se conmemorará en donde se hallaba el World Trade Center el fin de los trabajos de recolección de escombros y cadáveres. La cifra final de muertes es de 2.823 personas, aunque sólo 1.730 fueron efectivamente encontradas. La esperanza de identificar a alguien más sólo queda restringida al análisis de ADN de 20.000 restos humanos.
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