Las víctimas del incestuoso padre austríaco, Josef Fritzl, que durante 24 años secuestro y violó a su hija Elisabeth, expresaron públicamente por primera vez sus alegrías, esperanzas y penas en mensajes y dibujos en Amstetten, informó el miércoles el diario Kurier.
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Los mensajes manuscritos, puestos dentro de palmas de mano dibujadas, están acompañados por palabras de agradecimiento por las manifestaciones de "compasión y simpatía" procedentes del mundo entero.
"Deseo el restablecimiento de mi hija Kerstin, el amor de mis hijos, la protección de la familia", escribe en uno de ellos Elisabeth Fritzl, la mujer de 42 años que durante los últimos 24 estuvo secuestrada en el sótano de su casa por su padre, quien la violaba reiteradamente, engendrando con ella siete hijos.
La hospitalización de Kerstin, el 19 de abril, permitió descubrir el drama.
La joven sufre una enfermedad no establecida, sigue en coma artificial con respiración asistida y su estado sigue "estabilizándose", según los médicos.
Kerstin, de 19 años, vivió durante toda su vida, junto con dos de sus hermanos, de 18 y 5 años, y su madre, en cautividad, en el sótano de la casa de Fritzl.
Entre los mensajes colocados en una plaza de Amstetten está el del hermano de Kerstin, de 18 años, que como ella nunca había visto la luz del sol hasta que fue liberado, el 26 de abril.
"Me gusta el sol, el aire fresco y la naturaleza (...) Me alegro de la libertad y de estar con mi familia", dice el joven.
El hijo-nieto de cinco años de Fritzl, de 73 años, escribe que sueña con montar en trineo y en coche y que quiere jugar con otros niños y caminar por un prado.
Por su parte, los tres hijos nacidos del incesto que habían vivido una vida "normal" después de que Fritzl los sacase de bebés del sótano y los adoptase con su esposa, también están hospitalizados en la misma unidad aislada del hospital psiquiátrico de la ciudad donde se encuentran sus hermanos, su madre y su abuela desde que se descubrió el caso.
En sus mensajes lamentan no haber vuelto a ver a sus amigos y desean volver al colegio.
"La vuelta a la realidad sólo puede efectuarse muy progresivamente y con muchas precauciones", precisó el jefe del equipo médico que los atiende, Berthold Kepplinger.
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