Washington (AFP) - Los medios de comunicación estadounidenses, trastornados por los destrozos causados por el ciclón Katrina, dejaron la deferencia que dedican habitualmente a los miembros del gobierno y expresaron una indignación virulenta en entrevistas agresivas y duros comentarios.
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Cuando la magnitud del desastre se hacía perceptible y la reacción de las autoridades no llegaba, los periodistas de televisión y la prensa renunciaron a su tono comedido y efectuaron duros comentarios, al tiempo que plantearon preguntas que les venían del corazón.
«Hablamos con madres que tenían bebés en sus brazos, algunos de ellos con apenas tres o cuatro meses y que viven en condiciones atroces», se indignó el reportero estrella de CNN, Anderson Cooper.
«Esta gente está obligada a vivir como animales. Hay que ver cómo están las cosas ahí. Hay gente que se está muriendo en el Centro de Convenciones -de Nueva Orleans- y no hay nadie para socorrerla», afirmó el periodista frente a los responsables estadounidenses a los que entrevistaba y que insistían en que las operaciones estaban bajo control. Hasta el canal Fox, conocido por sus opiniones conservadoras, renunció a su apoyo habitual a las opiniones gubernamentales y sus presentadores acusaron al Estado federal de no haber sido capaz de ayudar a los sobrevivientes del desastre durante cinco días. En torno de las críticas, la Casa Blanca rechazó ayer sugerencias sobre el eventual reemplazo de altos funcionarios criticados por la respuesta a la emergencia provocada por el huracán, calificando esos comentarios como un intento de jugar el «juego de la culpa», señaló el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan.
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