NuevaYork (AFP, ANSA, Reuters) - La familia de Nicholas Berg, el joven estadounidense decapitado en Irak, preparaba ayer sus funerales en Estados Unidos protestando contra la Casa Blanca y reclamando la verdad sobre sus últimas semanas en Irak y las circunstancias de su desaparición. «Mi hijo murió por los pecados de George Bush y Donald Rumsfeld. Esta administración lo hizo», dijo Michael Berg a una cadena de radio.
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Los miembros de «Al-Qaeda que lo mataron no sabían lo que hacían», añadió en declaraciones a la CNN. «Mataron a su mejor amigo. Nick estaba allí para construir Irak, no para destruirlo. Estaba allí para ayudar a la población, no para enfrentar lo que fuera», agregó.
Berg continuó cuestionando duramente al ejército estadounidense por la desaparición de su hijo, quien fue detenido por la policía iraquí en la ciudad de Mossul (Norte) antes de ser secuestrado en abril por desconocidos.
El general Carter Ham, comandante de la Task Force Olympia en Mossul, dijo que Nicholas Berg, de 26 años, había sido detenido sin documentos de identidad el 25 de marzo por la policía iraquí y que el FBI le había pedido entonces «que lo mantuviera hasta que fuera identificado».
Berg fue liberado el 8 de abril «a pedido del Departamento de Estado. Se le aconsejó fuertemente que abandonara el país y se le propuso una ayuda», agregó.
El matrimonio Berg -cuyo último contacto con su hijo se remonta al 9 de abril-estima que fue liberado recién después de que presentaran una demanda ante un tribunal federal de Filadelfia, en el que se afirmaba que estaba ilegalmente detenido por tropas estadounidenses. Detener a su hijo durante 13 días sin cargos fue «una violación de los derechos humanos», denunció ayer Michael Berg.