Misas, homenajes y una nueva cifra de muertos en Haití
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A la devastada catedral nacional en Puerto Príncipe, asistieron el enviado papal a Haití, otros líderes religiosos, funcionarios gubernamentales y dignatarios extranjeros.
"Es un día de reflexión, un día para la oración", dijo Roger Jean, de 64 años, quien le dirigió "al Señor una oración especial para Haití, para que Haití cambie, para que Haití continúe viviendo". Jean perdió a su esposa y tres hijos en el terremoto, "pero la vida continúa", añadió.
Béatrice Paul, una mujer de 30 años que perdió un brazo en la catástrofe, salió a la calle porque no quería estar en su casa en el momento en que se guadarara el minuto de silencio.
"No quería quedarme en mi casa. Quería salir, estar en otro lugar", contó la mujer, que pasó 24 horas bajo los escombros y perdió además un bebé.
El presidente René Preval colocó la piedra fundamental de un monumento en memoria de los afectados, que será erigido frente al Palacio Presidencial "para no olvidar jamás a las víctimas", declaró.
El jefe de Estado, que vestía un traje oscuro, asistió a una ceremonia acompañado de varios miembros del gobierno y del ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien coordina la ayuda internacional para Haití.
"Esta desgracia debe unirnos para reconstruir Haití", declaró Preval, visiblemente conmovido.
Una plaza será construida en el lugar en que se hallaba el mayor edificio administrativo del país, derrumbado por el sismo y en el cual murieron decenas de funcionarios. También se prevé la edificación de varios memoriales en el interior de Haití en recuerdo de las víctimas.
A un año de la tragedia, Haití sigue sin curar sus heridas.
La economía y las infraestructuras están paralizadas, una epidemia de cólera que apareció a mediados de octubre con un saldo de 3.759 muertos según el último balance oficial, continúa azotando la población, y más de 800.000 personas sobreviven en campos de refugiados. La reconstrucción apenas ha comenzado.
La tarea es gigantesca: hay que terminar de levantar los escombros, reubicar a los sin techo, proteger un medio ambiente degradado y reformular el sistema educativo, que recibe a menos de la mitad de los niños del país.
Los donantes internacionales han prometido cerca de 10.000 millones de dólares hacia 2013 pero sólo una fracción fue liberada (1.200 millones), a la espera de que la situación política se estabilice tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 28 de noviembre.


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