Irán enfrenta una nueva escalada militar con Estados Unidos y tiene varias alternativas para profundizar su respuesta después de los últimos ataques de Washington. Teherán ya lanzó misiles contra supuestos activos estadounidenses en Jordania, Bahrein, Kuwait e Irak, pero podría ampliar sus represalias si el conflicto continúa intensificándose.
Misiles, bases militares y el petróleo: las represalias que pergeña Irán para golpear a EEUU
Teherán ya respondió con misiles y podría recurrir a nuevas medidas contra intereses estadounidenses, aliados regionales y el transporte de energía.
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Irán lanzó una lluvia de drones y misiles contra bases de EEUU tras la nueva ofensiva de Trump
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El petróleo subió más de u$s 4 y llegó a máximos de cinco semanas
La guerra entre Estados Unidos e Irán atraviesa una nueva etapa tras seis meses de conflicto y estancamiento.
Las opciones iraníes no se limitan al terreno militar. El país podría utilizar su posición estratégica en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, aumentar la presión sobre los países aliados de Washington en la región o recurrir a herramientas como los ciberataques.
Las opciones que tiene Irán para responder
Teherán tiene varias herramientas a disposición y su próximo movimiento podría ampliar el alcance de la guerra.
Ampliar los ataques contra países del golfo Pérsico
Irán podría extender sus ataques a otros Estados del golfo Pérsico que mantienen vínculos militares con Estados Unidos. Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, Teherán ya atacó en reiteradas ocasiones a países vecinos, principalmente contra bases estadounidenses.
Una nueva ofensiva podría alcanzar también infraestructura energética, especialmente instalaciones vinculadas con la producción de petróleo y gas. El objetivo sería elevar el costo económico de la guerra y generar nuevas presiones sobre el Gobierno de Donald Trump.
Además, Irán podría apuntar contra centrales eléctricas y plantas desalinizadoras, instalaciones especialmente sensibles en una región cálida y árida. Los países del golfo Pérsico funcionan además como importantes centros financieros de la economía mundial.
Bloquear todavía más el estrecho de Ormuz
Otra de las principales cartas de Teherán es utilizar el transporte de petróleo como herramienta de presión. Mohsen Rezaei, exjefe de la Guardia Revolucionaria y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, amenazó con paralizar las exportaciones.
El funcionario sostuvo que, si continúa la guerra económica contra su país, “no se exportará ni una sola gota de petróleo a través del estrecho de Ormuz ni desde ningún punto del golfo Pérsico”.
La amenaza tiene un peso internacional: antes de la guerra, por el estrecho circulaba alrededor de una quinta parte de la energía mundial. Los ataques y amenazas contra la navegación ya redujeron considerablemente el tránsito y los volúmenes continúan siendo bajos.
Atacar buques petroleros y aumentar la presión sobre el mercado
Irán también podría incrementar los ataques contra petroleros que intenten abandonar el golfo Pérsico. Misiles, drones o lanchas rápidas ya fueron utilizados durante el conflicto para amenazar la navegación.
A esta estrategia se suma la actividad de los hutíes, aliados de Teherán, que restringieron el tráfico marítimo en el mar Rojo mediante ataques y amenazas contra buques vinculados con Arabia Saudita.
Nuevos ataques contra embarcaciones podrían provocar más incertidumbre en los mercados y nuevas subidas del precio del petróleo, aumentando el impacto económico de la guerra mucho más allá de Medio Oriente.
Llevar la represalia directamente a Occidente
La última alternativa planteada es que Irán busque atacar intereses occidentales fuera de Medio Oriente. Aunque los países occidentales están fuera del alcance de buena parte de las principales armas iraníes, Teherán cuenta con otras herramientas.
Reino Unido afirmó que hackers vinculados a Irán provocaron la interrupción de una pequeña central eléctrica. Por su parte, fuentes estadounidenses señalaron que Teherán probablemente estuvo detrás de ciberataques contra plantas de tratamiento de agua en Minnesota. Irán no se pronunció sobre esas acusaciones.
Los servicios de seguridad occidentales también acusaron a Irán de reclutar personas para realizar atentados o intentos de asesinato en Occidente, algo que Teherán negó.
Con la guerra nuevamente abierta, la incógnita ahora pasa por cuál de estas alternativas elegirá Teherán. Una ampliación de los ataques, una nueva presión sobre Ormuz o una ofensiva contra intereses occidentales podría llevar el conflicto a una etapa todavía más peligrosa.
Irán respondió con drones y misiles al nuevo ataque de Trump y amplió la guerra en Medio Oriente
Irán lanzó una oleada de drones y misiles contra posiciones militares estadounidenses en distintos países del golfo Pérsico, horas después de que Washington retomara los ataques sobre territorio iraní. La ofensiva alcanzó objetivos en Jordania e Irak, mientras Bahréin y Kuwait informaron que interceptaron aeronaves no tripuladas.
La Guardia Revolucionaria iraní reivindicó ataques contra una base estadounidense en Jordania y depósitos de equipamiento militar en Irak, incluidos un “centro de mantenimiento” y un “aerostato de vigilancia”. En paralelo, Donald Trump confirmó que Estados Unidos atacaba “objetivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz” en una operación que calificó de “grande y poderosa”.
La nueva escalada también dejó cuatro muertos y más de 50 heridos en Irán, según funcionarios iraníes. Entre las víctimas había un niño, que murió junto a otras personas durante una boda en Kuhestak, en el sur del país. El episodio se produjo después de varias semanas de cese del fuego y elevó nuevamente la tensión en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
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