En el segundo día del juicio, Marius Borg Høiby declaró ante el tribunal de Oslo, admitió una vida de excesos y negó las acusaciones más graves en la causa que incluye cargos por violación y violencia.
El caso que sacude a la monarquía noruega entró en una nueva fase con declaraciones del acusado y de una de las denunciantes.
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En elsegundo día del juicio que sacude a la monarquía noruega, Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, declaró este miércoles ante el tribunal de distrito de Oslo y describió una vida marcada por los excesos, la exposición pública y una búsqueda constante de validación. Visiblemente afectado, explicó que su conducta estuvo atravesada por lo que definió como “una necesidad de reconocimiento extremadamente elevada”, una presión que, según dijo, lo acompañó desde la infancia.
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“A mí me conocen sobre todo como el hijo de mi madre, no por otra cosa”, sostuvo ante los jueces, antes de detallar cómo esa identidad pública condicionó sus decisiones personales. “He tenido una necesidad de reconocimiento extremadamente elevada. Toda mi vida. Y eso se ha traducido en mucho sexo, muchas drogas y mucho alcohol”, afirmó, al tiempo que aseguró haberse sentido “atosigado” por la prensa desde que tenía apenas tres años.
Borg Høiby, de 29 años, enfrenta 38 cargos, entre ellos cuatro acusaciones de violación, además de episodios de violencia física y psicológica contra exparejas, amenazas y delitos vinculados al consumo y tráfico de estupefacientes. La pena máxima prevista para los delitos más graves asciende a 16 años de prisión. Si bien negó las acusaciones por violación, reconoció de manera total o parcial algunos cargos menores incluidos en el expediente.
El testimonio de una de las denunciantes
Mientras el acusado prestaba declaración, el tribunal retomó también el testimonio de una de las presuntas víctimas, quien volvió a relatar la violación que, según la acusación, sufrió tras una fiesta realizada entre el 19 y el 20 de diciembre de 2018 en la residencia que Borg Høiby posee dentro de la finca de Skaugum, donde vive la pareja principesca. La mujer afirmó que recién años después tomó conciencia de lo ocurrido, cuando la policía la convocó y le mostró fotos y videos incautados al acusado.
“No podía creer que Marius me hiciera algo así. Es una traición y un shock”, declaró ante los jueces. Según su relato, aquella noche mantuvieron una relación sexual breve que ella decidió interrumpir, pero luego habría sido violada cuando ya no estaba en condiciones de resistirse, y aseguró no recordar el momento en el que perdió el conocimiento.
Al ser consultada sobre esa situación, afirmó: “Miren mi rostro. Se ve que estoy inconsciente. Sospecho que ingerí algo sin saberlo. Es lo que creo, al 100%”. La fiscalía sostiene que la mujer fue atacada en un estado de extrema vulnerabilidad, mientras que la defensa intentó desacreditar su testimonio al señalar que, en una declaración previa ante la policía, había dicho no haber tenido la sensación de haber sido drogada.
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El proceso judicial contra Marius Borg Høiby volvió a poner bajo escrutinio público a la familia heredera de Noruega.
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Según la acusación, las cuatro presuntas violaciones imputadas ocurrieron en contextos similares: relaciones inicialmente consentidas, generalmente después de fiestas con alto consumo de alcohol, que derivaron en abusos cuando las víctimas no podían defenderse. Una de ellas, incluso, habría tenido lugar en 2023, durante unas vacaciones que Borg Høiby compartía con el príncipe heredero Haakon en las islas Lofoten.
La defensa rechazó esa interpretación y sostuvo que se trató, en todos los casos, de “relaciones sexuales normales y consentidas”. “Es un entorno en el que el consumo de drogas es importante, no solo de alcohol”, afirmó el martes la abogada Ellen Holager Andenaes, quien añadió que “el sexo ocupa un lugar muy importante en lo que ocurre en ese entorno”.
Además de negar las violaciones, el acusado admitió otros delitos, entre ellos hechos de violencia, amenazas y una infracción grave a la ley de estupefacientes. En ese marco, reconoció que en 2020 transportó 3,5 kilos de marihuana, uno de los episodios incorporados a la causa.
La pareja principesca no asiste al juicio, que tiene una fuerte repercusión mediática en Noruega y se extenderá durante al menos siete semanas. El palacio real confirmó que la princesa heredera decidió aplazar “hasta nuevo aviso” un viaje oficial al exterior.
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