Estados Unidos y la ONU urgieron ayer a las autoridades de Myanmar (ex Birmania) a actuar con rapidez, 10 días después del devastador ciclón Nargis, para evitar que la cifra de 32.000 muertos siga aumentando y para facilitar la ayuda extranjera que el régimen desea controlar.
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El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, exhortó ayer a la junta militar birmana a «dar prioridad a la vida de sus compatriotas» y acelerar el ingreso de la ayuda internacional para las víctimas del Nargis. El jefe de la ONU expresó en una conferencia de prensa su «preocupación» e inmensa frustración ante la lentitud inaceptable de la respuesta a esta grave crisis humanitaria».
«Estamos en un momento crítico», advirtió. «Si no entra ayuda extra al país rápidamente, nos arriesgamos a enfrentar epidemias de enfermedades infecciosas que podrían sobrepasar la crisis actual», agregó. «Por lo tanto, llamo lo más enérgicamente posible al gobierno de Myanmar a dar prioridad a la vida de sus compatriotas», exigió.
El último balance oficial provisional ofrecido ayer por la televisión estatal era de 31.938 muertos (3.480 más que la cifra del domingo último), además de 1.403 heridos y 29.770 desaparecidos. Según fuentes diplomáticas estadounidenses, el saldo real sobrepasa las 100.000 víctimas mortales.
La ONU también alertó que hasta ahora sólo recibió algún tipo de ayuda una cuarta parte de los cerca de dos millones de damnificados por el ciclón y que las necesidades de agua potable, víveres y materiales sólo están siendo cubiertas en 10%. El ritmo con el que llega el material de urgencia internacional se aceleró ligeramente desde el pasado domingo, pero sigue siendo muy inferior a las gigantescas necesidades de las víctimas.
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