Washington (EFE, Reuters, AFP, ANSA) --Como se esperaba, y a pesar de las críticas de importantes legisladores republicanos, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, confirmó ayer al general Michael Hayden como nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), lo que presagia una dura batalla en el Congreso en torno a si el espionaje del país debe estar en manos militares o civiles.
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«Mike conoce nuestra comunidad de inteligencia con detalle. Ha sido tanto un proveedor como un consumidor de inteligencia», dijo Bush en la Casa Blanca al solicitar al Congreso estadounidense que confirme el cargo cuanto antes.
«Ha demostrado la habilidad para adaptar nuestros servicios de inteligencia a los nuevos desafíos de la guerra contra el terrorismo», agregó el mandatario, flanqueado por Hayden y su director de inteligencia nacional, John Negroponte. «Es el hombre adecuado para dirigir la CIA en este momento crítico en la historia de nuestra nación», subrayó. Al aceptar la nominación, Hayden recordó a sus dos antecesores, George Tenet y Porter Goss. «Sé que estaré parado sobre sus hombros», dijo.
«La CIA seguirá siendo, como lo indica su nombre, la pieza central de la inteligencia de EE.UU.», afirmó, en tanto, Negroponte, jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, el organismo que coordina más de 15 servicios de información del país.
Este funcionario aseguró que la CIA aumentará«el número de personal en el terrenoy será la proveedora primordial de inteligencia humana».
El nombramiento de Hayden, según analistas, hace prever también una pulseada entre Negroponte, cuyo cargo se creó el año pasado en el marco de una reorganización de los servicios de información, y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, que controla 80% del presupuesto de los servicios de espionaje y análisis de EE.UU.
Críticas
La CIA ha sido muy criticada en los últimos años, tanto porque no detectó los planes de los terroristas que atacaron a EE.UU. en setiembre de 2001 como por la información sobre supuesto armamento biológico, químico y nuclear de Irak antes de la invasión estadounidense de 2003.
El pasado viernes, después de una gestión marcada por disputas con funcionarios de carrera en la CIA, Goss anunció su dimisión sin dar más explicaciones. Inmediatamente, se empezó a hablar de Hayden, el «número dos» de la oficina de Negroponte.
Durante sus seis años al frente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Hayden supervisó la puesta en marcha del programa de espionaje interno, ordenado por Bush desde 2002, y que ha eludido el trámite de solicitud de autorización a un tribunal especial, establecido por la ley. Esto también hará que su postulación sea polémica.
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