NOTA DEL DIARIO ESPAÑOL EL MUNDO SOBRE ELECCIONES EN BRASIL (14/6/02)
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El pánico de las consultoras al 'efecto Lula' hunde a Brasil en un torbellino económico
Francamente asustados por una crisis que adquiere dimensiones alarmantes, los organismos tasadores de la banca internacional se lamentan del pánico que desataron al predecir que el triunfo electoral de Inazio Lula da Silva significaría la ruina para Brasil.
Fue en abril de este año cuando megaconsultoras bancarias como Morgan y Merrill Lynch dieron la voz de alarma para que los inversores se lo pensaran dos veces antes de colocar sus capitales en Brasil.Precisamente entonces, las encuestas mostraban al candidato del Partido de los Trabajadores como el favorito del público, con un 38% de la intención de voto. Es decir, que la amenaza roja, tal y como la percibían estos organismos, cobraba vigor.
Los inversores son un público hipersensible: no hizo falta que se reiteraran las advertencias para que muchos se deshicieran de los títulos emitidos por el Gobierno del Brasil y buscaran amparo en la cálida seguridad que ofrece el dólar. El resultado no se hizo esperar. Hoy la divisa norteamericana se cotiza por encima de los 2,7 reales, con lo cual el gigante verde tendrá serias dificultades para afrontar los pagos de una deuda externa que se eleva a 262.000 millones de dólares.
Otro indicador que refleja la magnitud de la crisis: el riesgo-país de Brasil ha alcanzado los 1.300 puntos, situándose en el tercer puesto del ranking mundial, después de Argentina y Nigeria.
Probablemente, los oráculos de la banca nunca sospecharon que los rumores sobre la cubanización de Brasil si Lula gana las elecciones presidenciales de octubre tuvieran un efecto tan devastador.Que llegasen a debilitar las defensas del gigante verde hasta hacerle contraer el virus argentino.
Ayer, un alto funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gerd Hausler, reconocía que el efecto contagio de la crisis argentina no es un puro invento de los gobernantes latinoamericanos, y que de seguir su evolución actual afectaría no sólo a Brasil, «sino a todos los países emergentes». Por lo pronto, Hauser admitió que las inversiones «se están escapando de Suramérica» y que el flujo de capitales hacia la región hoy es «prácticamente nulo».
Peligro de contagio
El último informe del FMI asegura que «pese a que hasta hoy el colapso argentino ha tenido escasa repercusión en los países vecinos, existe un peligro real de que la crisis se propague, haciendo sentir sus efectos en Brasil, Uruguay y Chile».
«En el mundo de las finanzas no suelen producirse muchos milagros, pero hará falta alguno para salir de este atolladero. De lo contrario, ya entraríamos en una crisis mundial», asegura Robert Kendall, de la consultora CPMP.
¿Y qué dice, a todo esto, el protagonista del drama? Inazio Lula da Silva ha tratado de quitar hierro al asombroso síndrome que se ha formado en torno a su persona. «¿Quién hubiera pensado que un ex lustrabotas llegaría a ser tan importante en los parqués de las Bolsas?», comentaba.
Bromas aparte, la verdad es que el candidato del Partido de los Trabajadores se encuentra ante un dilema. Tres veces se ha postulado infructuosamente a la Presidencia, y si quiere que la cuarta sea la vencida, debe despojarse del sambenito de Fidel que le han colgado las consultoras. Pero tampoco puede colocarse la chistera neoliberal, ya que enajenaría a sus tradicionales adeptos.
Los forjadores de opinión financiera se dan cuenta de que han exagerado con sus presagios apocalípticos. Ahora, los analistas de Morgan o de Merrill Lynch aducen que sus predicciones «no fueron bien interpretadas» y que, de cualquier manera, las habían proferido antes de que las encuestas comenzaran a ser halagüeñas para Lula. Y añaden, para sacudirse de responsabilidad, que sus clientes venían reduciendo sus inversiones en Brasil desde hace tiempo.




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