12 de agosto 2002 - 00:00

Nueva York, mal preparada para un nuevo atentado

Nueva York - John Morabito estuvo allí, con decenas de bomberos de su compañía, la número 10, que perdió a 15 de sus hombres en la tragedia del 11 de setiembre.A John no le pesa contar su historia una y otra vez, ni admitir la impotencia que sintió en el momento más crítico: «Mis compañeros iban ya por el piso 44 de la segunda torre cuando se cayó la primera. Ellos sintieron seguramente el temblor, pero no pudieron verlo en medio de aquel infierno. Así que siguieron subiendo y subiendo... Las radios no funcionaban. No pudimos advertirles del peligro».

Morabito, que oculta su dolor tras unos anteojos negros, reconoce que la magnitud de la catástrofe les desbordó: «Pero te voy a decir una cosa: ayudamos a evacuar a 30.000 personas, y la satisfacción que da haber salvado tantas vidas lo compensa todo, o casi todo... Por eso sigo en la brecha». Murieron 343 bomberos y 25 policías. Sin especular sobre cuántas víctimas pudieron evitarse, y exaltando el coraje del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY), un reciente informe revela que existieron graves fallos técnicos, faltas de disciplina y una ausencia casi total de coordinación entre los bomberos y la policía.

El informe, elaborado por McKinsey & Company, llegó la semana pasada al despacho del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, acuciado por un urgente dilema. Al cabo de once meses, el cuerpo de bomberos no está preparado para hacer frente a una emergencia como la del 11-S. Harían falta de cinco a siete millones de dólares para mejorar la preparación, renovar los equipos de trasmisiones, subsanar los lapsos de coordinación y crear un auténtico plan para situaciones catastróficas. Según el informe, los problemas con los equipos de radio fueron constantes durante las tareas de rescate del 11 de setiembre. Los comandantes perdieron contacto con sus hombres, que siguieron ascendiendo por las torres sin ser conscientes de los riesgos.

• Obstáculo

El subjefe del Departamento, Joseph Callan, dio la orden de evacuación a las 9.30, 60 minutos antes de que cayeran las torres. La voz de alarma no le llegó a la mayoría de sus hombres a consecuencia del obsoleto sistema de radio. Tampoco se produjo la necesaria coordinación con los helicópteros de la policía, que pudieron haber evaluado desde el cielo los daños estructurales y advertir el peligro de derrumbe inminente. «La falta de información fue un gran obstáculo para calibrar la situación general», concluye el informe, anticipado por «The New York Times».

El texto de 80 páginas, elaborado por más de un centenar de expertos en respuestas de emergencia, saca también a la luz la actuación anárquica y caótica de los bomberos
. De los 32 miembros directivos del departamento, 26 acudieron raudos al World Trade Center, muchos de ellos sin una misión concreta. Cientos de bomberos fuera de servicio se pusieron el uniforme y se presentaron tal cual, sin un plan organizado, actuando por su cuenta y riesgo.

El informe exalta el valor y la destreza demostrados por los FDNY, pero también recalca que gran parte de los jefes de departamento llevaban hasta 15 años sin pasar por la rutina de entrenamientos. Y, por si fuera poco, lo que todos se temían: el éxodo de bomberos desde el 11 de setiembre y la jubilación prematura de decenas de veteranos están dejando al departamento sin efectivos. Entre enero y junio de este año se han producido 661 bajas anticipadas, frente a las 274 del año pasado por la mismas fechas. «Yo he decidido seguir, pero comprendo a los compañeros que se han ido», prosigue John Morabito, a las puertas de la compañía número 10 en el bajo Manhattan.

«Perdimos casi tantos hermanos como días tiene el año. Al cabo de once meses, seguimos con funerales y homenajes... Pero somos una gran familia, y nos debemos a esta ciudad y a sus vecinos.»

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