Nuevas revelaciones en el caso del secuestrador austríaco
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Josef Fritzl mantuvo cautiva a su hija durante 24 años y tuvo con ella siete hijos.
Fritzl, quien también tiene siete hijos con su esposa, Rosemarie, dijo que encerró a Elisabeth luego de que comenzó a "romper todas las reglas" al inicio de la pubertad.
Elisabeth iba a bares, bebía alcohol y fumaba, y se escapó un par de veces, añadió Fritzl, de 73 años.
"Intenté sacarla de ese pantano, le organicé un aprendizaje para que se convirtiera en camarera", detalló.
"Necesitaba tomar precauciones, necesitaba crear un lugar en el que pudiera en algún punto mantenerla alejada del mundo exterior, por la fuerza en caso de ser necesario", agregó.
Fritzl agregó que se encontró a sí mismo atrapado en un ciclo ineludible una vez que encerró a Elisabeth. Le dijo a su esposa que su hija se había unido a una secta.
"Supe todo el tiempo, durante los 24 años, que lo que hacía no estaba bien, que debía estar loco para hacer algo así", dijo, refiriéndose al mundo subterráneo de Elisabeth como su "imperio".
"Pero no obstante, se convirtió para mí en una rutina el llevar adelante una segunda vida en el sótano de mi casa", agregó.
El abogado de Fritzl, Rudolf Mayer, sostuvo que su cliente debería ser sometido a pruebas psiquiátricas para evaluar si es apto para un juicio. Mayer dijo que podría pedir una segunda evaluación en caso de que la opinión oficial del tribunal no refleje la personalidad de su cliente.
En las últimas horas, salieron a la luz carta que Elisabeth escribió poco antes de su secuestro, en las que anunciaba que se iría de su casa.
"Después de los exámenes, me mudaré con mi hermana y su novio", escribió esta mujer ahora de 42 años en una carta fechada el 9 de mayo de 1984 y dirigida a un amigo, según un diario que publica facsímiles de tres misivas.
En otra de ellas, fechada el 29 de mayo de 1984, dice al mismo amigo: "cuando recibas esta carta, todo habrá acabado. Te daré la nueva dirección cuando me haya mudado".
Tres meses más tarde, Elisabeth, que en ese entonces tenía 19 años, era secuestrada por su propio padre en el subterráneo sin ventanas de la casa familiar.
En otra misiva, del 3 de agosto de 1984, unas semanas antes de su desaparición - declarada oficialmente por su padre el 28 de agosto cuando alegó que había caído en las redes de una secta -, Elisabeth habla de su empleo temporal, sin precisar de qué se trata, que le permite tener dos días de fiesta por semana para jugar al tenis o ir a la piscina.
Se refiere igualmente a una noche pasada con sus amigos en varias discotecas.
"También me gusta escuchar música y soñar despierta. Si la vida solo está hecha de sueños, eso no lo sé...", escribe a este amigo no identificado.




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