Kirkuk, Irak - Un nuevo atentado suicida golpeó a la policía en Kirkuk, lo que convierte el mes de febrero en el más sangriento entre las filas iraquíes, mientras que en Bagdad, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, acusó a Siria e Irán de dejar entrar a combatientes en territorio iraquí. Siete policías murieron, además de los dos kamikazes, y otras 46 personas resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado contra la comisaría de un barrio de Kirkuk (norte).
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Poco después del atentado en Kirkuk, llegó Rumsfeld a Bagdad. El jefe del Pentágono indicó que «Siria e Irán permitieron que numerosas personas llegaran hasta Irak a través de su territorio para cometer actos terroristas contra el pueblo iraquí». Informate más
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