Obama hace campaña en bus por el plan de empleo en estados clave
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Obama intenta levantar apoyo popular para presionar a los legisladores a que aprueben al menos partes de su agenda de empleo de 447.000 millones de dólares.
Con las protestas anti-Wall Street que ganan impulso a lo largo del país, se espera que Obama trate también de aprovechar la indignación pública por la codicia corporativa contra los republicanos, a quienes acusa de defender a los millonarios de los mayores impuestos que busca que paguen para financiar su plan de empleo.
Obama, cuyas cifras en las encuestas han bajado por el descontento público con su manejo económico, ha manifestado su simpatía por las quejas del movimiento "Occupy Wall Street", pero ha sido cauto, dados los lazos de su equipo económico con la industria financiera.
No hizo mención directa de las protestas en su discurso en el aeropuerto, pero criticó a los republicanos por tratar de retirar las reformas a la regulación financiera en Wall Street que defendió al inicio de su periodo.
Los republicanos dicen que el paquete original de Obama estaba cargado de gastos y alzas tributarias a los estadounidenses más adinerados que ahogarían la creación de empleos. También lo acusaron de demonizarlos y promover "la lucha de clases" en vez de trabajar con ellos para encontrar áreas de acuerdo.
El estancamiento del proyecto de ley relativo a empleos elevó los temores a que el enfrentamiento político en Washington impida que se tomen grandes medidas que alienten el empleo antes de las elecciones generales de noviembre de 2012.
En el aeropuerto de Asheville, Obama insistió con la propuesta de gastar decenas de miles de millones de dólares en la reparación y modernización de las redes de transporte aéreo y terrestre del país.
Los republicanos han mostrado poco entusiasmo con aquella idea, aunque han expresado la voluntad de considerar algunas de las iniciativas del plan de Obama.
Obama dijo: "no podemos no hacer nada. Hay demasiados compatriotas que están perjudicándose ahora porque nosotros no hacemos nada".
La Casa Blanca explicó la gira de Obama -la segunda que hace en bus por pequeños pueblos desde que vistió zonas rurales del centro del país en agosto- como una posibilidad de reconectarse con el ciudadano común.
Aunque los asesores de Obama insisten en que el viaje es sobre empleo, no sobre política, su itinerario pasa por dos estados tradicionalmente conservadores en que ganó la elección presidencial del 2008, pero cuyas encuestas muestran que está en peligro de perder en los siguientes comicios.
El viaje en bus se realiza a más de un año de la elección, en momentos en que los presidentes en ejercicio usan su tiempo de campaña para recaudar dinero.
Aunque las giras se han convertido en un ritual en las campañas presidenciales, la Casa Blanca dijo que el viaje de Obama era por asuntos oficiales, y que todos los costos estaban cubiertos por los contribuyentes, no por sus arcas de campaña.
Su visita a Virginia y Carolina del Norte se produce en medio de las protestas contra los excesos de Wall Street y la desigualdad económica que comenzaron hace tres semanas en Nueva York y se han contagiado a otras ciudades, inspiradas por las protestas a nivel global de los "Indignados" contra el sistema financiero mundial.
Las encuestas muestran que la aplicación de impuestos a los más ricos es aprobada no solo por los manifestantes anti-Wall Street, sino también por muchos votantes de clase media que se mantienen apenas a flote en medio de las dificultades de la economía.




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