Obama en histórica visita a Cuba: es "un primer paso" en nueva relación
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Michel y Barack Obama en su llegada al aeropuerto José Martí, en Cuba.
En su último año en el poder, y con las amenazas de algunos aspirantes republicanos a la Presidencia de romper relaciones con Cuba, Obama está decidido a que no haya vuelta atrás en el proceso de normalización de ambos países, apenas separados por 145 kilómetros pero enfrentados por décadas.
La visita habría sido impensable antes que Obama y Castro se comprometieran en diciembre del 2014 a poner fin a un distanciamiento que comenzó cuando rebeldes liderados por Fidel Castro derrocaron en 1959 a un dictador pro-estadounidense.
Desde entonces, ambos gobiernos han restablecido sus relaciones diplomáticas, firmado acuerdos comerciales, de telecomunicaciones y de transporte aéreo, entre otros.
"Nosotros queremos hacer el proceso de normalización irreversible", dijo en la semana el asesor adjunto de seguridad nacional de Estados Unidos, Ben Rhodes, en Washington.
A pesar de haber relanzado sus vínculos bilaterales, Washington y La Habana aún mantienen profundas diferencias. Las autoridades cubanas consideran el embargo económico impuesto por Washington desde hace más de medio siglo como el principal obstáculo hacia la normalización de sus relaciones.
"Las medidas anunciadas mantienen un sesgo discriminatorio hacia las empresas del sector público que (...) es la forma principal de la economía nacional", dijo el domingo el ministro cubano de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca a periodistas.
La autoridad aseguró que Obama tiene las facultades para seguir relajando el embargo hacia Cuba como permitir la exportación de empresas cubanas hacia Estados Unidos, autorizar la inversión de empresas estadounidenses más allá de las telecomunicaciones, entre otras medidas.
• "El pueblo está contento"
La visita de Obama era muy esperada por los cubanos, que han visto a su Gobierno sobrevivir a 10 mandatarios estadounidenses.
Policías vestidos de civil tienen controlada la seguridad en la capital, mientras que cuadrillas de trabajadores de obras públicas pusieron a punto las deterioradas calles de La Habana.
Los carteles de bienvenida con imágenes de Obama junto al presidente Raúl Castro decoraban La Habana Vieja, una zona colonial.
"El pueblo está contento, el gobierno está contento (con la visita de Obama)", dijo José Ramón, un portero del icónico Hotel Nacional. "Ya se están sintiendo los beneficios (del deshielo)".
Sin embargo, los políticos estadounidenses critican al sistema de Gobierno unipartidista y la represión a los opositores, a quienes La Habana califica de "mercenarios".
La policía cubana, por ejemplo, interrumpió el domingo la habitual marcha del grupo disidente Damas de Blanco, deteniendo a alrededor de 50 mujeres.
Uno de los eventos más esperados es el discurso que Obama ofrecerá el martes y que será trasmitido en vivo por la televisión estatal. Ese mismo día, planea reunirse con un grupo de disidentes y luego asistir a un partido de béisbol entre el equipo Tampa Bay Rays y la selección cubana.
El martes, acompañado de su esposa Michelle y sus dos hijas, Obama viajará a Argentina buscando recomponer la relación con Latinoamérica, diez meses antes de que abandone la Casa Blanca.


