México DF (Reuters, EFE) - El popular alcalde de la ciudad de México sigue siendo el favorito para ganar las elecciones presidenciales de 2006, pese a un sonado escándalo de corrupción política en el que estuvo involucrado un empresario argentino, según una encuesta nacional divulgada ayer.
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El 27,9% de los entrevistados dijo que elegiría al izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para relevar al presidente Vicente Fox, desde 30,5% que obtuvo en febrero, según señala un sondeo de la empresa encuestadora Indemerc Harris Interactive efectuado este mes.
La caída de AMLO habría beneficiado a la primera dama Marta Sahagún, que tiene conflictiva relación con los líderes del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), que resultó en segundo lugar con 16% de las preferencias de los electores.
«AMLO sigue siendo el personaje más fuerte en todo el país», dijo Vicente Licona, director de la firma encuestadora. La encuesta, que consideró la opinión de 3.863 personas de más de 16 años, se realizó en las primeras dos semanas de abril y tiene un margen de error de más-menos 2,5 por ciento.
El escándalo de corrupción que afectó al alcalde llegó a tal nivel que López Obrador acudirá hoy a declarar a la fiscalía general para cumplir la primera de dos citaciones por haber divulgado documentos confidenciales de una investigación de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre corrupción de uno de sus funcionarios.
La imagen de López Obrador comenzó a debilitarse a principios de marzo, cuando la televisión mostró un video en el que Gustavo Ponce, secretario de Finanzas de la capital, apareció haciendo fuertes apuestas en el casino de un lujoso hotel en Las Vegas, a donde al parecer acudía a menudo.
Dos días después, la televisión difundió otro video en el que René Bejarano, presidente del Congreso capitalino y ex secretario particular de López Obrador, recibía fajos de dólares de parte del empresario argentino Carlos Ahumada (conocido como el «Señor Soborno»), aparentemente, a cambio de su apoyo para facilitar proyectos de construcción.
El alcalde argumentó que desconocía la conducta de los funcionarios y argumentó que el gobierno de Vicente Fox orquestó las grabaciones para perjudicarlo. Desde entonces, Fox y AMLO interrumpieron todo diálogo político. En su apoyo, el alcalde exhibió un documento donde se detalla que la Secretaría de Hacienda investigaba a Ponce días antes que se difundiera el video, al tiempo que sugirió que la fiscalía o servicios de inteligencia del Estado conocerían el paradero del ex funcionario ahora prófugo.
A raíz de ello, la fiscalía federal abrió una investigación alegando que la ley prohíbe hacer públicos documentos confidenciales de alguna investigación oficial, como el que divulgó López Obrador.
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