Olimpiadas: blindadas y bajo censura
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Numerosos agentes de seguridad marchan frente al Estadio
Nacional en Pekín. Agrupaciones de periodistas denunciaron
que a medida que se acerca la inauguración de los
Juegos Olímpicos, aumenta la censura.
«Hemos establecido un importante sistema de seguridad, y estamos preparados para hacer frente a cualquier tipo de amenaza», añadió, en una reunión con periodistas. «Existen riesgos que podrían afectar a un acontecimiento de esta magnitud, por lo que tenemos cientos de planes», resaltó Sun Weide.
Agrupaciones de periodistas denunciaron que a medida que se acerca la inauguración de los
Juegos Olímpicos, aumenta la censura.
Las autoridades chinas se enfrentan a una situación paradójica. Por un lado, los JJOO han atraído a miles de periodistas de todo el mundo, y por otro las características del régimen de Pekín hacen que la libertad de prensa brille por su ausencia, a pesar de las promesas de una ligera apertura del país.
Agentes de policía y paramilitares chinos trataron de impedir en las últimas horas de ayer la cobertura por parte de prensa extranjera del atentado terrorista de Xinjiang, para lo cual llegaron a agredir a dos periodistas japoneses y a otro de la «Agencia France Press» (AFP), además de destruir material.
Los informadores japoneses fueron detenidos y golpeados por fuerzas paramilitares, confirmó la oficina en Pekín de su medio, la «Nippon Television Network Corp».
Los paramilitares trasladaron a los dos japoneses hasta la habitación de un hotel cercano, donde fueron golpeados con tal violencia que agarraron al fotógrafo de la cabeza y lo arrastraron en el suelo. Al cabo de dos horas, fueron liberados, según el informe emitido por el Club de Corresponsales Extranjeros de China (FCCC).
En otro episodio similar, un grupo de policías irrumpió en la habitación de hotel de un fotógrafo de AFP y lo obligó a borrar las imágenes que había captado del área del ataque.
¿Libertad de prensa o seguridad del régimen? En medio de este delicado debate, clave para la imagen exterior china, un documento interno de la policía ordena a los agentes interferir lo menos posible en el trabajo de los reporteros.
Esta orden emitida para la policía de la capital incluye la no interferencia en manifestaciones públicas sobre la polémica secta prohibida Falun Gong, el reciente atentado de Xinjiang, y otros asuntos delicados, como las cuestiones del Tíbet y Taiwán, excepto en sitios emblemáticos como, precisamente, la plaza de Tiananmen.




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