Olmert planea guerra total si la diplomacia fracasa
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La guerra genera sufrimiento
a ambos lados de la
frontera israelo-libanesa
(arriba, en Ghassaniyeh, el
Líbano; abajo, en Jerusalén).
La comunidad internacional
busca una solución al
problema que plantea la
belicosidad del grupo
extremista Hizbollah.
Paralelamente, la incursión militar por tierra en el Líbano seguía en su intento de crear una zona de seguridad para obstruir el lanzamiento de los misiles y neutralizar a Hizbollah. En esos combates, tres soldados israelíes murieron en la zona de Bint Jbeil, sur del Líbano. El movimiento chiita también admitió dos bajas en sus filas.
Según fuentes de las fuerzas hebreas, ayer fueron atacados más de 200 objetivos de la milicia, entre ellos depósitos, plataformas de lanzamiento y refugios. Asimismo, confirmaron haber derribado un avión no tripulado de Hizbollah que se encontraba cerca de la costa israelí, en Hakiriot. Las primeras informaciones no revelaron si se trataba de un avión espía o si llevaba explosivos.
El ejército impuso el toque de queda a los libaneses que viven al sur del río Litani, hasta donde se pretende empujar a Hizbollah, a partir de las 22 hora local, como medida de precaución ante posibles ataques.
Decenas de misiles de los chiitas proiraníes impactaron en Galilea sin causar víctimas fatales o heridos, aunque sí importantes daños materiales. Los cohetes cayeron sobre varias localidades de frontera, como Biranit y Shomerya, además de San Juan de Acre.
En tanto, al menos 55 civiles murieron en bombardeos contra el sur y el este de Líbano, un balance que podría aumentar, ya que los servicios de socorro no pudieron acceder a las localidades en las que proseguían los ataques, informaron las autoridades locales.
Por otro lado, luego de haber anunciado la muerte de más de 40 personas por un ataque israelí en el poblado de Hula, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, debió corregirse e informar el deceso de solamente un civil.
«Ahora se sabe que murió una persona. Creímos que todo el inmueble se había hundido sobre 40 personas. Gracias a Dios se salvaron», señaló Siniora durante una conferencia de prensa tras una reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de la Liga Arabe en Beirut. El premier había hablado al dar su primera versión de «masacre» y «bombardeo deliberado» de Israel.
Su error generó dudas acerca de las cifras sobre víctimas civiles que entrega el gobierno libanés. El episodio más controvertido fue el del 30 de julio en Qana, donde fuentes libanesas habían anunciado la muerte de al menos 60 civiles en un ataque israelí. Días después, la ONG Human Rights Watch redujo esa cifra a 28 muertos y 13 desaparecidos.




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